Psicoanálisis

Falcor al divan

Los detalles insignificantes en la cabeza de los psicoanalistas pueden tomar proporciones épicas. Hoy tuve una muestra más de eso. La profesora expone un caso de su propia cosecha a la clase. Nos muestra una lamina de un test proyectivo que le aplico a una persona. Esta laminas tiene un alta ambigüedad en donde la persona entrevistada puede reflejar su personalidad en ella al darle una historia especifica. Según el psicoanálisis, los conflictos y deseos inconscientes se verían plasmados en esa historia. La lamina mostraba a dos personas, una un poco más pequeña y baja que la otra, bajo la sombra de un frondoso árbol con una copa que ocupa casi un tercio de la imagen con un edificio de fondo ocupando todo el fondo. La persona arma un relato, aunque no del tipo que esperaba la profesora pero que la deja algo satisfecha. Luego la persona hace un comentario peculiar sobre la imagen que mi profesora no deja pasar. De nuevo la infinita significación de las cosas mínimas.

Historias desde el diván: "El hombre del magnetofono"

El principal obstáculo con el que me enfrento en este blog es el poder acceder a muestras de la praxis psicoanalítica. Tener accesos a la teoría es facil para cualquiera, y yo en particular me beneficio con la enseñanza de la Facultad de Psicoanálisis, pero es difícil acceder a lo que sucede en los divanes. Son casi como confesionarios y casi igual de herméticos. Los psicoanalistas cuando nos cuentan que sucede allí dentro de sus consultorios solo tenemos una versión recortadas y reformada de lo que sucede y los que se acuestan en los divanes callan. Pero no siempre los que habitan los divanes callan. Un 1967 un paciente decidió abrir las puertas del consultorio. Decidió grabar una sesión con su psicoanalista.

Una perlita

Hoy he sentido una perlita interesante directamente de la boca de una directora de una cátedra. Esto surgió al explicar la ambigüedad de una imagen usada en un test proyectivo, la cual permite un amplio rango de respuestas. La imagen era un niño mirando a un violín en su caja. Al no haber respuestas incorrectas, cualquier respuesta es aceptada, incluso si uno dice que la imagen representa a un elefante. Justo allí surgió esto de la boca de la directora de la cátedra.

¡Sectarios a mí!

No debería hacer esto. Debería dejarlo pasar, pero quiero mostrar el fanatismo que puede generar el Psicoanálisis. La critica a este puede inflar con mucha facilidad los ánimos de las personas. El Psicoanálisis muchas veces asume la forma de una religión y sus partidarios se vuelven tan celosos como los ciegos seguidores de las religiones. Los dos emails que recibí esta mañana son claro ejemplo de esto.

Pague que le hace bien (Reloaded)

Cuando me encontré el texto que voy a analizar, lo iba a hacer en toda su extensión. Nunca he visto una muestra más clara de la ideología psicoanalítica. No he encontrado una muestra tan clara de la fe ciega que se le tiene, y no he visto tal descaro en justificar el pago simbólico del que ya hablamos antes. Como dije, lo iba a analizar por completo pero me he quedado tan fascinado del nivel de descaro, o de creencia ciega en el diván, que la autora tiene al momento de hablar de dinero. Voy a ir con ese asunto solamente, para, quizás luego, en otra entrada, retornar las otras partes del texto, ya que también tienen su valor para este blog.

El pez no necesita divan y el niño tampoco

Empezamos el año con buena suerte. Tarde pero seguro. Básicamente por dos razones: tiempo y quiero empezar con algo interesante y elaborado, y no solo anotaciones o ecos de algo visto en Internet. Ya habra tiempo para eso. Tenemos, para empezar el año, un texto que relata, no un tratamiento, si no una simple intervención realizada por un psicoanalista. Pero no solo es un relato al azar, si no que este relato fue escrito por el mismo psicoanalista del caso Clara, donde se puede ver la terapia psicoanalítica para el autismo realizada por nuestro psicoanalista de turno. No es casual que el texto este firmado por este psicoanalista, ya que pretende mostrar para defender la terapia divanista. También no sera raro que luego apareciera un tercer texto de este mismo psicoanalista. A pesar de relatar un único encuentro con un niño, a raíz del pedido de intervención, tenemos una muestra importante de la forma de pensar y razonar que tiene este psicoanalista. El texto se intitula El pez, para existir, necesita del agua, y el niño del deseo. Sera así ... supongo. Pero, luego de leerlo, me queda claro que ninguno de los dos necesita de un diván para vivir.

Mi paso por Institucional

Haciéndome un lugar en las tareas que me ocupan a nivel personal y laboral vuelvo al blog por un momento para relatar mi paso, este cuatrimestre, por "Psicología" Institucional. Ya he dado el odioso examen final obligatorio de la materia y ya más liberado voy a relatar algo de mi experiencia allí. Además de hacer hincapié en la oportunidad que no deje pasar de expresar mi opinión, obviamente, sobre los contenidos psicoanalíticos.

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