Sigmund Freud

Freud y la homosexualidad: un asunto de traducción

En 1935 Freud escribe una carta en respuesta a otra escrita por una mujer. Esta mujer es, según la carta, una madre preocupada por la homosexualidad de su hijo. ¿Que tiene en particular esta carta? Siempre se le ha criticado a Freud su posición sobre la homosexualidad. Según algunos, esta carta freudiana muestra que Freud no consideraba como un problema la homosexualidad. Freud no consideraba una enfermedad, o una perversión, a la homosexualidad. Mostraría una posición 'amigable' hacia la homosexualidad. Sin embargo, estas defensas descansan sobre traducciones de la carta no muy fieles a la original, por lo que me he tomado la molestia de traducirla y ofrecerla en el blog aquí; y ofrezco una lectura de esta carta basada en la nueva traducción. Muchos personas han usado esta carta, más bien débiles traducciones de las misma como argumento de defensa para Freud contra la acusación de homofobía o de cierto desprecio de su parte por la sexualidad homosexual. Lo que la carta muestra es una versión algo suavizada de lo que Freud realmente pensaba de la homosexualidad, pero para nada es un cambio en la posición de Freud frente a la homosexualidad. Freud no ha cambio su posición, la ha elaborado un poco, la ha suavizado, pero nunca la homosexualidad en el psicoanálisis ha llegado a tener los mismo derechos de existencia que la heterosexualidad. En la carta no se equipara la homosexualidad a la heterosexualidad como parece suponerse en diferentes lados, si no que la homosexualidad mantiene el mismo estatus que tenía desde principios del psicoanálisis. Freud sigue viéndola en 1935, no como una sexualidad alternativa a la heterosexualidad, si no como un problema en la sexualidad.

La atemporalidad en un caso de seducción real

Esta entrada la vamos a dedicar al análisis de un sencillo caso. La particularidad del mismo esta, primeramente, en la forma atemporal de los efectos de los traumas sufridos por la paciente. Luego tenemos el uso de la falacia de falso dilema al llegar a la resolución del caso. No tengo evidencias para decir que Freud hizo a sabiendas esto ultimo, pero esto no lo disculpa de no considerar en profundidad su propios casos, o de la ciega seguridad en sus propios postulados teóricos hasta el punto de forzar las conclusiones de sus casos obligando a los mismos pacientes ha confirmar sus diagnósticos. En la entrada donde hablo de esta falacia ya he introducido este caso como ejemplo y aquí voy a profundizarlo analizándolo parte por parte. En este caso la falacia de falso dilema juega un papel importante, pero también debemos notar que la excesiva seguridad con la que actúa Freud. Un detalle agregado, aún a pesar de la falsa dicotomía de Freud que la pone en una encrucijada, es ver como la paciente acepta con facilidad la explicación de Freud. Esto puede indicar que realmente hubo un abuso sexual real aquí, y no fantaseado, y la paciente encuentra alguien a quien comunicarselo. Lamentablemente, Freud parece despreciarlo, ya que su nueva teoría de fantasías edipicas en solo un par de meses después aparecerá en la escena psicoanalítica.

De tótems, tabúes e interpretaciones a medida

Vengo diciendo que Freud es leído, mas bien interpretado, a gusto y piacerre del psicoanalista de turno. Hay tantos tipos de psicoanálisis como psicoanalistas. Todos parecen entender mejor el psicoanálisis que cualquier otro. Así, yo yendo a la Facultad de Psicología me encuentro con la Facultad de Psicoanálisis. Es irónico, pero ni siquiera allí se puede estudiar Psicoanálisis bien. Ni siquiera podemos leer a Freud sin una visión sesgada del mismo. Si esto no fuera así, el psicoanálisis hace mucho que hubiera caído por su propio peso. Al estar siempre en continuo cambio de lugar y forma se adapta a cada nueva situación sobreviviendo. Les traigo un ejemplo por demás claro de esta distorsión que sufre el psicoanálisis en la mismísima Facultad de Psicoanálisis.

Si es cara yo gano, si es ceca tú pierdes

Leyendo y releyendo a Freud me topo con lo que bien podríamos un acto de prestidigitación psicoanalítica. Su objetivo es defender, a capa y espada, a la interpretación de de los sueños de cualquier fracaso que pudiera cometer. Wittgenstein mostraba una cierta tendencia absolutista en Freud1. Debía ser para él un todo o nada. O se explicaba todo o si no la teoría no sirve. Y estos ejemplos que siguen, salidos de Interpretación de los sueños, le da razón. O todo los sueños son explicados o ninguno lo es. Es conocida el enunciado de que todos los sueños son cumplimientos de deseos. Y esta premisa esta en el sentido que estoy indicando. Aquí cuando dice dice 'todos' son todos. No es un todo que se entiende como una generalización, si no que es la totalidad de los casos.

Un sueño incomodo

Como se sabrá, Freud fue el primer psicoanalista del mundo. Una pregunta se hace obvia: ¿Entonces Freud nunca se psicoanalizo? No. Él realizo lo que se denomina un auto-análisis. Tomo los elementos principales que le ofrecía su consciencia para acceder al inconsciente y los sometió a la lupa psicoanalítica. Según la teoría freudiana, estos elementos son "producciones del Inconsciente", por lo que analizando estos elementos podremos llegar a la fuente de los mismo: el mismísimo Inconsciente. Freud se dedico un tiempo a analizar estas producciones y dejo constancia escrita de ello en sus cartas. En esta entrada me voy a centrar en un sueño de aquel periodo de auto-análisis que resulta muy, pero muy, llamativo y la interpretación que el mismo Freud hace de él. Un sueño donde se ve a él mismo como un padre abusador.

Sobre las tres heridas narcisistas

Es común sentir que Freud ha causado la tercera herida al orgullo humano. Específicamente, que desbanco a la conciencia del lugar reinante en el que estaba, ya que nos mostró lo consciente no era lo que dirige la vida anímica del ser humano, si no la parte Inconsciente, o sea el Inconsciente Freudiano. Y esto constituyo las tercera herida. Las dos primeras heridas las constituyeron los descubrimientos de Copérnico y Darwin. Uno por quitar al ser humano del centro del Universo y el otro por mostrar su pertenencia al reino natural como un animal más. Es fácil encontrar esto de las tres heridas repetido una y otra ves en diferentes lugares y ocasiones. Casi como un mantra. Se ha repetido tanto que ya casi no queda rastro de quien fue el que hizo esta consideración sobre la invención del psicoanálisis. Esto es sencillo de explicar. Se repite sin citar la fuente. Se ha transmitido esta idea de boca en boca. Y esto contribuyo a que se aceptara casi como un hecho indiscutible. Alguien considero que la obra Freudiana se podría equipara a las obras de Copernico y Darwin. Alguien puso al lado de dos grandes revoluciones a la obra freudiana. Alguien acepta que Freud es tan grande como Copernico y Darwin. ¿Pero quien pudo ser el autor de esto? ¿Quien considera que el psicoanálisis es equivalente a las revoluciones copernicanas y darwinianas? Quizás esto califique como otro mito sobre el psicoanálisis.

Manuscrito H: ¿Estoy paranoico o a Freud le importa solo su teoría?

Algo que el mito freudiano dice, es que Freud escuchaba atentamente sus pacientes. Que hasta escucho a pacientes que nadie más quería escuchar. Para mí, el escuchaba lo que quería escuchar. Les presto atención, pero solo a lo que el quería prestar atención. El manuscrito H habla de la paranoia y los mecanismos psicoanalíticos que tendría la misma. Al leerlo por primera vez, tuve, quizás por primera vez, que Freud daba crédito a ciertas cosas dichas por sus pacientes y a otras no, dependiendo de lo que le interesaba escuchar. Algunas cosas de la paciente del manuscrito H eran ciertas para Freud y otras era parte de un delirio paranoico. Lamentablemente, Freud no aducía razones de dar crédito a algo y por que desacreditar otro. Sesgo de confirmación que le dicen. El problema es que a nadie dentro de la Facultad de Psicoanálisis les importa tener esas razones. Confían ciegamente en la palabra del maestro. El problema con Freud fue que le importaba mucho más su teoría que el mismo paciente, y nunca tuvo un mínimo de duda sobre sus elucubraciones teóricas.

50% y 50% en Schreber

El mito Freudiano es una especie de adjudicaciones de virtudes a la persona de Freud que lo harían visualizarlo como un genio sin tacha. De hecho, este imagen de genialidad en Freud es usaba con cierta frecuencia para cuestionar los planteamientos de que se le hagan. Un simple critico no podrá elevar su voz contra la genialidad de Freud. Y no se queda el mito solo en la genialidad, si no que se expande abarcando cualidades como poeta y literario, gran humanista, persona sensible y preocupada por sus pacientes, investigador prolífico y honesto, entre otros. Ahora bien, esto empaña y dificulta el pensar bien cuando se es estudiante en la Facultad de Psicoanálisis. ¿Que podrá hacer un simple estudiante contra un "genio" de la psicología como se pretende que es Freud? Quizás nada, pero si el estudiante es testarudo e interpela a los profesores, quizás pueda encontrar un tajante "Eso lo dijo Freud" que ayuda a mantener el mito y que dejara indefenso al estudiante ante la supremacía del maestro. Magister dixit ... Me voy a referir a un detalle que pertenece al mito freudiano que se encuentra en el caso Schreber y el cual viví personalmente.

Pretensiones científicas del psicoanálisis

Un debate frecuente en el campo de la critica al Psicoanálisis es que si este es una ciencia entre las demás ciencias o no. La importancia de esta cuestión es que delimita, con bastante claridad, el debate sobre el estatus del psicoanálisis. ¿Es una filosofía, un arte, un estilo literario, o algo más? En resumen, ¿cual es el lugar del psicoanálisis? Según el mismo Freud es una ciencia, y hasta una ciencia natural. No entraremos a discutir si logro ser ciencia, si no las pretensiones del psicoanálisis de convertirse en una. Veremos algunas otras posiciones que mantiene los seguidores del psicoanálisis y algunas cuestiones colaterales que salen de este pequeño debate.

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