Por que nadie alucina con la teta de mama
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
CJCblog

Las neurosis se curan por la osteopatía, quiropraxis, nuez vómica y bromuros, benzendrina, sulfatos, cambio de ambiente, un golpe en la cabeza y psicoanálisis.

— Abraham Myerson

Citado en "Freud: El mago sexual " de Emil LudWig - (Losada, Buenos Aires) (1951) - p.108

La atemporalidad en un caso de seducción real

Esta entrada la vamos a dedicar al análisis de un sencillo caso. La particularidad del mismo esta, primeramente, en la forma atemporal de los efectos de los traumas sufridos por la paciente. Luego tenemos el uso de la falacia de falso dilema al llegar a la resolución del caso. No tengo evidencias para decir que Freud hizo a sabiendas esto ultimo, pero esto no lo disculpa de no considerar en profundidad su propios casos, o de la ciega seguridad en sus propios postulados teóricos hasta el punto de forzar las conclusiones de sus casos obligando a los mismos pacientes ha confirmar sus diagnósticos. En la entrada donde hablo de esta falacia ya he introducido este caso como ejemplo y aquí voy a profundizarlo analizándolo parte por parte. En este caso la falacia de falso dilema juega un papel importante, pero también debemos notar que la excesiva seguridad con la que actúa Freud. Un detalle agregado, aún a pesar de la falsa dicotomía de Freud que la pone en una encrucijada, es ver como la paciente acepta con facilidad la explicación de Freud. Esto puede indicar que realmente hubo un abuso sexual real aquí, y no fantaseado, y la paciente encuentra alguien a quien comunicarselo. Lamentablemente, Freud parece despreciarlo, ya que su nueva teoría de fantasías edipicas en solo un par de meses después aparecerá en la escena psicoanalítica.

La atemporalidad del trauma

La carta a Fliess del 28/4/18971 inicia relatando el caso de esta forma:

Ayer inicié una nueva cura con una joven señora [...]

Tengo que remarcar que la carta fue escrita el día posterior al inicio de la cura y que la resolución del caso se logro el mismo día de escribirla. Dicho de otra manera, ayer se inicio y hoy se llego a la causa del problema2. Seguimos con la carta.

Tuvo un hermano que murió enfermo mental, y el principal síntoma de ella - insomnio - apareció por primera vez cuando oyó partir el carruaje con el enfermo desde el portal de la casa hacia el sanatorio.

Insomnio es descrito como el síntoma principal, pero la carta tiene una nota particular: "El texto original muestra 'palpitaciones' tachado." Parece que otro fue el síntoma a considerar en el caso. Este pudo ser un desliz de la carta o realmente fue un síntoma luego descartado. Si consideramos las palpitaciones como un posible síntoma primario veremos que pudo ser una reacción natural al ver a su hermano enfermo y dirigiéndose a un sanatorio. Pudo haberse puesto ansiosa ante la impotencia de ayudarlo de alguna manera, lo que termino desembocando en agitación y palpitaciones. Esto parece más plausible con la teoría de Freud de la época sobre que el síntoma aparece durante el evento traumático o muy cercano temporalmente. Las palpitaciones pudieron haber nacido ante la visión de carruaje. El insomnio no parece muy cercano temporalmente hablando, cuando menos no como las palpitaciones. Las palpitaciones pudieron ser un mejor síntoma a considerar.

Sin embargo, Freud se centra en el insomnio, esto puede venir, más que seguro, que la paciente haya venido a consultar justo por problemas para dormir. Como veremos en la cita siguiente el evento traumático inicial (la partida de su hermano) se realizo años antes de la consulta con Freud. Este pudo haber pedido a la paciente que recuerde cuando apareció el síntoma por primera vez. Para esa época Freud intenta rastrear el origen del trauma que afecta al paciente descubriendo el momento inicial en donde el síntoma apareció. La relación entre la aparición del síntoma y del trauma que lo provoca están íntimamente relacionados temporalmente y causalmente para Freud. La paciente ubico la aparición original del insomnio en la noche de la partida de su hermano, lo cual son años antes de esta consulta con Freud.

Un neófito en psicoanálisis podrá pensar que la paciente sufre insomnio desde aquella noche, que desde esa partida la paciente ha tenido problemas para dormir. Esto no necesariamente es así. La paciente pudo haber sufrido insomnio en aquellos momentos de la internación de su hermano y luego sufrir otro periodo de insomnio al momento de consultar. Sin embargo, el psicoanálisis considera que pueden estar relacionados, no importa el tiempo entre ellos, ya que postula que el inconsciente es atemporal. Significa que el tiempo no pasa para él. Un evento ocurrido en la infancia podría afectar la vejez de un individuo como si fuere el evento ocurrido en el presente, por ejemplificar de alguna manera. Pero aquí estamos en 1897 y esta fuerte conceptualización del inconsciente no estaba plenamente formada. Solo es una manera de actuar de Freud. Aún no se ha sistematizado en la premisa de que el inconsciente no es influido por el paso del tiempo. Aquí la atemporalidad aparece en el rastreo que Freud hace de la primera aparición del síntoma. La paciente declara que la noche de la partida de su hermano ella sufrió de insomnio. Esto le basta a Freud para considerar ese insomnio como el mismo que le aquejo aquella noche. En este caso, la separación temporal entre el momento de la consulta y aquella noche es de varios años. Lamentablemente no tenemos información sobre la cantidad exacta de ellos. Solo tenemos "años después" en la próxima cita, aunque tampoco tenemos la cantidad de años luego del incidente del carruaje. No sabemos si el incidente del carruaje es reciente o no. Solo podemos afirmar que unos años han pasado de aquella noche de la partida del hermano y la consulta con Freud.

Ahora bien, debemos preguntar a Freud de esa época si hay un limite de tiempo donde los efectos de un trauma deja de tener efectos o estos son casi no apreciables. ¿En algún momento el trauma deja de ser efectivo en la producción de síntomas? Según la lógica freudiana si un síntoma aparece en la actualidad aparece simbolizado unido a un evento particular que remite a otro evento. Aquí tenemos un insomnio que remita a una noche en particular, y como veremos luego esa noche parece remitir a otro evento traumático todavía anterior. Dicho de otra forma, el trauma se revive en cada instancia. El trauma es actualizado en otros eventos que llevan la marca de aquel. En este caso tenemos insomnio producido por la partida del hermano, y este insomnio para Freud no es más que una actualización de otro insomnio más temprano. Desde esta perspectiva, Freud esta obligado a buscar y buscar la primerísima aparición del insomnio, ya que el resto pueden ser actualizaciones de un insomnio primitivo.

Si consideramos la situación este primer insomnio sufrido en esa noche lo veremos como natural y esperable. La angustia por con su hermano, su situación y su separación pudo llegar a provocar un insomnio ese mismo día. Sin poder saber la suerte de su hermano, esa noche, y de seguro algunas las subsiguientes, pudo no haber cerrado un ojo, y difícilmente esto este relacionado con un insomnio de años luego. Bien ambos insomnios, el inicial y el que sufre al momento de la consulta la paciente, pueden no estar relacionados. Miedos, ansiedades o preocupaciones actuales pueden quitar fácilmente el sueño, y no necesariamente un trauma debe ser lo único que lo provoque. De esto no hay mención, si no una afirmación de que ambos están relacionados, aquel insomnio de la noche de partida del hermano y el actual insomnio que sufre la paciente.

A partir de entonces, angustia de viajar en coche, convicción de que ocurría un accidente con un coche. Años después3, los caballos se espantaron durante un paseo, ella aprovecho la oportunidad para saltar del carruaje y quebrarse un pie.

Aquí podemos sospechar que son dos insomnios diferentes. En el relato de Freud se extrae que la noche de partida del hermano no ocurrió recientemente, si no que pasaron años. La paciente habría sufrido ansiedad a viajar en coche la misma noche en que partió su hermano; y luego, pasados unos años, sufre una quebradura de pie al arrojarse de un coche en movimiento. Esto ubica temporalmente la consulta a Freud años luego de aquel primer insomnio. Difícilmente, alguien con insomnio de años no lo hubiera referido y haber llevado una vida fácil con tal cantidad de noches problemáticas. Lo más probable es que sean dos insomnios diferentes que sufre la paciente. Uno producido por el destino que tuvo su hermano, y el actual, del cual no tenemos más referencias como para extraer las causas posibles.

Vemos aparecer la atemporalidad de nuevo en otro síntoma, supuestamente producto de aquella noche. Según el relato de Freud, la paciente sufrió una angustia ante el viajar en coches. De igual forma que con el insomnio, pero un más plausible de sostener, podemos pensar que esta angustia la siguió sufriendo desde esa noche. Podemos suponer que la paciente la sufrió por años. Es algo más probable, ya que no necesariamente debe tener una vida que haga necesarios los viajes en coche. Sin embargo, algo no cuadra muy bien con el sostener que sufría de una angustia a los coches a tal grado de arrojarse de un coche. El evento que relata Freud pone a la paciente dentro de uno. Si la paciente sufría una angustia a los viajes, ¿como debemos entender que haya estado dentro de un coche y realizando un paseo, actividad que es fácilmente evitable? Podríamos suponer que esta angustia no era tan grande como para evitar los viajes en coche, pero si sostenemos esto no podemos que fue suficiente para llevarla a arrojarse del coche. Si su angustia era pequeña ante los coches, tanto como acceder a pasear en uno, no se condice con el arrojarse de uno. Podemos sospechar que se ha tirado del coche cuando este paso por una situación problemática de algún tipo. Podríamos objetar que nadie se tira de un carruaje en movimiento, pero no es un argumento valido, ya que la gente en situaciones problemáticas reacciona de formas impulsivas. El pánico lleva a las personas a hacer cosas extrañas. Y no es necesario que el evento haya sido algo lo suficientemente fuerte como para asustar a alguien, si no lo suficiente para asustar a la paciente. Y menos es necesario sufrir un obligado estado de angustia para arrojarse de un coche en movimiento.

Sin resistencias

Interesantemente, la paciente 'confiesa' el problema después de solo meditar un día sobre su problema. Las resistencias son prácticamente nulas.

Llega hoy y se 'confiesa' que ha meditado mucho en la cura y ha encontrado un impedimento. ¿Cual?

Recordemos que el día anterior a la carta la paciente tuvo el primer contacto con Freud, y en este ya ha llegado a la conclusión de la raíz del problema. Es interesante notar también el termino 'confiesa'. Esto denotaría un cierto conocimiento que en el primera consulta la paciente no le ofreció a Freud. La paciente habría ocultado algo, algo que en este momento dice. Es llamativo como la paciente llega tan rápido y en solo un día a una conclusión que concuerda con la teoría de seducción freudiana. Ante la pregunta, la paciente contesta:

- A mí misma puedo tratarme cuan mal sea preciso, pero debo respetar a otras personas. Tiene que permitirme no mencionar nombres.
- Pero no es cuestión de nombres. Usted se refiere al vínculo con ellos. Desde luego nada de eso se silenciara.

El vinculo es importante para Freud y se lo remarca a la paciente; y esto es algo directivo de parte de él. Parece guiar a la paciente a la falsa dicotomía entre el padre y el hermano del final del tramo siguiente de la carta. Refuerza la idea del vinculo lo cual hace más creíble la idea de que el padre o el hermano son los culpables de la histeria que la afecta. Lo que resulta peculiar de este caso es la poca resistencia ofrecida por la paciente a la idea de un abuso paterno. En la mayoría de los casos de Freud, el paciente se resiste a aceptar esta idea; a veces por lo descabellado de la idea y no tener un recuerdo patente de tal abuso. En estos casos resistentes, el paciente termina aceptando la idea del abuso gracias a la insistencia de Freud. Rara vez se ve una aceptación rápida de lo dichos de Freud. Por ejemplo, en el Manuscrito H se presenta una paciente sumamente resistente. Cuando lo analice, expuse como la paciente se resistía a los embates e insistencias de Freud por conseguir de ella una confesión. A tal punto se resistía, que Freud tuvo que apelar a su argumento de defensa, o sea de una resistencia inconsciente, para que el caso cerrara sobre el diagnostico predicho. Pero en este caso parece la inversa de aquel otro. La paciente con solo reflexionar un poco sobre su caso, elimina cualquier resistencia y hasta ofrece recuerdos conscientes del hecho. La paciente continua.

- Quiero decir, es suma que antes habría sido más fácil curarme que hoy. Antes no sospechaba nada malo, desde entonces se me ha aclarado el significado criminal de muchas cosas sexuales.

La paciente no sospechaba nada de esto. Solo Freud le aclara la visión al mostrarle que muchos de los problemas vienen de abusos sexuales. Solo podemos especular sobre el contenido de la charla en el primer encuentro que mantuvieron. Lo que posiblemente se trato tal charla haya sido sobre la teoría de seducción. Posiblemente, Freud haya instruido a la paciente sobre la etiología sexual de la histeria, o sea que los abusos sexuales de adultos a los niños pueden provocar trastornos en ese niño ya adulto. Esto es lo que parece desprenderse del "Antes no sospechaba nada malo" de la paciente. Antes de su encuentro con Freud la paciente no relacionaba daño alguno con los abusos, de allí ,que ahora tilde de criminal esos comportamientos, al ser estos dañosos. Al ponerla sobre la etiología sexual de la histeria, Freud le brinda un argumento para relacionar estos abusos a infantes con problemas en los adultos.

Algo que podemos notar de aquella época es la intensidad de la terapia ofrecida por Freud. Hoy es atendido por primera vez, y al otro día, sin más tardar, la terapia empieza o continua. No parece haber signos de una terapia de ritmo semanal como se da en la actualidad. Aunque también esto pude ser signo que la agenda de Freud no estaba muy apretada.

Freud le comenta a la paciente.

- Creo que, al revés, la mujer madura se vuelve más tolerante en cosas sexuales.
- Sí, en eso tiene razón. Cuando me digo que son hombres destacados, nobles, los que se hacen culpables de tales cosas, tengo que pensar que es una enfermedad, una especie de locura, y tengo que disculparlos.

No hay mucho para comentar aquí, solo que nos recuerda que no disponemos de la edad de esta mujer, y no sabemos en que momento sucedió la partida de su hermano; lo que quizás fuera interesante para medir el supuesto efecto que Freud le atribuye a aquella noche en que el hermano fue internado.

La falsa dicotomía

La confesión de la paciente parece encontrar algunos obstáculos de pudor o temor a realizar una acusación. Lo que se desprende que sabe de forma muy consciente quienes fueron y lo que hicieron. No desea acusar a hombres distinguidos, por lo que Freud llama a ser más especifica a la paciente.

-Entonces hablemos claramente. En mis análisis, los culpables son los más allegados, padre o hermano4.

La falsa dicotomía se hace presente. Es el padre o el hermano. Es A o B. Notese que no cabe otra posibilidad que estas dos opciones. Quizás un tío o un primo también podrían ser sospechosos. O quizás un vecino, la niñera o algún allegado. Pero Freud presenta la cuestión como A o B.

- No tengo nada con un hermano.

Si no es B, pues entonces es A.

- Entonces, el padre.

Y desde aquí todo es coser y cantar para Freud. Ya tiene la confesión, solo le queda recopilar información del culpable, momentos donde el padre ha abusado de su hija.

El padre

Freud continua relatando los hallazgos sobre el padre.

Y ahora se averigua que el padre, presuntamente noble y digno de respeto en lo demás, la tomaba en la cama de manera regular entre los 8-12 años y la usaba externamente (<<mojada>>, visitas nocturnas). Ya entonces sintió angustia.

Aquí la atemporalidad vuelve a entrar en escena. Si la angustia a los viajes en coche remitía a la angustia vivida en la noche en que su hermano era llevado a un sanatorio, la angustia de esa noche remitía a una angustia más temprana, o sea a la angustia experimentada durante los abusos sexuales de su padre. El insomnio como principal síntoma hace evidente su proceder. La angustia hacia la venida del padre abusador por las noches, provoco un insomnio. La angustia ha llevado al insomnio. Ahora aquella primera angustia experimentada durante los abusos es actualizada en cada nueva angustia sentida por la paciente. El abuso sexual vivido nunca reduce sus efectos, siempre esta presente y es revivido en cada episodio de angustia. Dicho de otra manera, la angustia sentida no es otra que aquella primera angustia vivida durante el abuso sexual reactualizada en cada nuevo episodio de angustia. Lo curioso es que Freud siempre se detiene en lo sexual. Ya tiene lo sexual, ya no indagara más en el caso.

Una hermana seis años mayor, con quien franqueo años después, le confeso haber pasado por las mismas vivencias con el padre.

Aquí es algo confuso la situación temporal del caso ¿Años después de los abusos? ¿O quizás años después de la partida de su hermano?

Una prima le contó que teniendo ella 15 años, debió defenderse del abrazo del abuelo.

Esta referencia de Freud es extraña. ¿Debemos suponer que el carácter de abusador es hereditario, si no por que dar esta referencia? ¿Quizás una practica instaurada en la familia? No se ve una relación muy directa que digamos con el caso de la paciente.

Naturalmente, no pudo hallarlo increíble cuando le dije que el más temprana infancia tuvieron que ocurrir cosas parecidas y peores.

Aquí debo decir que Freud se muestra coherente, y que soporta la forma de razonar de Freud que expuse en este caso. Él reconoce otros eventos traumáticos en la infancia, pero no se dedica aquí a explorarlos. Dándole un dejo de duda a Freud, supongo que lo habrá hecho en la sesiones subsiguientes con la paciente. Pero estoy tentado a creer que no lo necesita, ya tiene lo que quiere. Ya tiene su etiología sexual de la histeria. No necesita más. Es de notar aquí que Freud parte ya del supuesto de la existencia de otros momentos de abusos en la infancia de la paciente y que esta acepta la idea. Aunque, más allá de la aceptación de la idea, nuevamente, Freud esta siendo directivo, y es el inicio de una posible implantación de recuerdos posterior. No tiene elementos para sostener abusos más tempranos pero no duda de su existencia. No tiene elementos para sostenerlos, pero no duda de ellos. Se lo comunica a la paciente casi como si fuera una deducción con un buen grado de necesidad, y seguramente se mantendrá allí hasta tener los supuestos recuerdos de la paciente; y mientras no los tenga sostendrá que hay resistencia.

Siguiendo con la linea de razonamiento de Freud, supongamos como cierto que hay otro sucesos de abuso en la infancia temprana de la pacientes. La paciente afirma ser abusada entre los 8 y 12 años, por lo que surge la pregunta por que no hay un continuo de abusos. De haber un continuo, la paciente tendría recuerdos tempranos de los mismo a edades de 5, 6 o 7 años. Entonces, ¿que pudo haber detenido los abusos en la infancia y ser retomados, luego, a los 8 años?

Conclusión

El diagnostico de Freud es simple y esperable.

Por lo demás es una histeria enteramente común, con síntomas usuales.

Cada ves que leo esta frase no puedo evitar pensar en que hay en ella un cierto desden a la conclusión a la que el mismo arriba. Pareciera que ya de entrada era esperada esta resolución de histeria causada por el abuso del padre. No le causa sorpresa el encontrarse con otra histérica con etiología paterna. Aquí volvemos con la renuncia a la teoría de seducción. La fecha de esta carta es de Abril del '97. Para Septiembre del mismo año, a solo 5 meses de distancia, Freud renunciara a la teoría de seducción. Antes de decidirse a abandonarla estará la duda. Dirigiéndose a su amigo Fliess dirá:

Y ahora quiero confiarte sin dilación el gran secreto que se me puso en claro los últimos meses. No creo más en mi neurótica.5

Durante los meses anteriores a la carta de la renuncia, Freud venía teniendo dudas con respecto a su teoría de la seducción, o sea su neurótica, su teoría sobre la génesis de la neurosis. Podemos suponer que esta carta esta ubicada dentro de ese periodo de duda o que esta en la puerta del mismo, ya que parece haber desarrollado el caso con demasiada seguridad. Seguridad que pudo haber llevado a plantear la falsa dicotomía de la que hable. Uno de los motivos del abandono de la teoría de la seducción explicitados en aquella carta sera:

[...] la sorpresa de que en todos los casos el padre6 debiera ser inculpado como perverso sin excluir al mío propio [...]7

La alta frecuencia con el padre resultando ser el abusador de sus hijos llena de dudas a Freud. Encuentra esto con excesiva frecuencia que hasta inclusive el padre de Freud puede ser considerado como abusador. Si estoy sosteniendo correctamente que este caso esta desarrollado bajo la sombra de la duda sobre la verdad de su neurótica, la carta toma un matiz interesante. La histeria de la paciente es un caso más de histeria entre tantos casos de histeria que Freud encontraba en su consulta. En si, el caso no es de relevancia alguna para Freud. Es un caso más, y en ves de aumentar la certeza sobre su conclusión solo hace aumentar la sospecha. La alta frecuencia de aparición de los casos de histeria cumpliendo todos los requisitos de la teoría de seducción freudiana hace sospechosa a la misma teoría. En este caso Freud parece acertar, pero ya de primer momento este relato esta destinado al desinterés por parte de él. En solo en un par de meses todo el relato de la paciente se transformara en una fantasía edipica más.

Otro detalle que podemos extraer de este caso, es la falta de elementos inconscientes. Freud llega al diagnostico de histeria y a la causa de la misma sin recurrir a ningún elemento inconsciente. La paciente ha reconocido con extrema facilidad la propuesta de Freud de abuso paterno, y si descontamos el pudor lo ha hecho sin oponer resistencia alguna (ya sea consciente o inconsciente). La paciente es plenamente consciente de sus recuerdos. Solo que no le había dada la importancia que tenían, si no fuera por su encuentro con Freud. No ha requerido ni asociaciones libres, ni hipnosis, ni sugestiones. Solo quizás un par de enunciados directivos para poner a la paciente predispuesta a hablar y dirigir su atención a la etiología sexual. En menos de dos días Freud llega fácilmente a la etiología sexual que en otros casos cuesta tanto llegar y hasta le es difícil abordar.

Freud cierra la carta y el caso con un tajante:

Quod erat demostrandum8

Y yo debería cerrar con un igual de tajante Quod dubium est9

  1. 1. Sigmund Freud - Cartas a Wilhelm Fliess (Edición bajo la dirección de Jeffrey M. Masson - Traducción de José Luis Etcheverry) - Amorrortu Editores 1986 - Carta #125 - pp. 252-253
  2. 2. Que diferente a los análisis de hoy en día en los que se tarda meses o años en llegar al nudo del problema. ¿No?
  3. 3. El resaltado es mío.
  4. 4. El resaltado es mío.
  5. 5. Op. Cit. - Carta #139 pp. 283-284
  6. 6. Las cursivas son del texto.
  7. 7. Op. Cit. - Carta #139 pp. 284
    Esto parece perfilar, la universalidad del concepto del complejo de Edipo
  8. 8. Latín para "Que fue demostrado".
  9. 9. Latín para "Que esta en duda".

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