Por que un hombre sin psicoanálisis es como un pez sin bicicleta
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
CJCblog

Algunos nos sentíamos en proceso de ser aceptados dentro de una secta religiosa dogmática. Otros, como un grupo de pacientes que había escapado a la agudeza diagnóstica de analistas didácticos experimentados... Fuimos manifiestamente pasivos y acatantes ante la autoridad docente... Frecuentemente temíamos que en lugar de ser evaluados por nuestros rendimientos académicos o nuestra competencia técnica, de acuerdo a criterios objetivos, se nos evaluara por nuestra adhesión a alguna corriente analítica o por nuestra patología personal.

— Bruzzone, M., Casaual, E., Jimenez, J.P., Jordan, J.F.

"Persecution and regression in analytical training" Int. Rev. Psychoanal., 12 citado en "Más allá del malestar en el psicoanálisis" de José A. Infante

Drenar el cerebro

Muchos ven a Freud como un revolucionario, alguien que corta con una visión del hombre, pero introducir una nueva y radical forma. Básicamente, este cambio radical es una invención del mismo Freud. Él era el único que creía haber traído un cambio, o como gustan a muchos decir, sin saber exactamente que dice, un cambio de paradigma. Pero creo que fue a la inversa. Freud es un hombre marcadamente de su tiempo. No innovo, si no que reprodujo la visión de su mundo. Dejo planteada subrepticiamente una visión mecanicista del ser humano. La idea que me hizo pensar en esto esta en un párrafo de 'Killing Freud' de Todd Dufresne, y obviamente, creo que necesita ser planteada en este blog.

Dufresne habla de la persistencia de varios grupos a revitalizar a Freud, a intentar mantenerlo actual, a defenderlo a capa y espada toca una idea interesante. Habla de los historiadores, biógrafos y reescritores de Freud que se agrupan en lo que él denomina 'Campo de Lecturas Criticas de Freud'1. habla de los pacientes y analistas que se aferran a diferentes teorías psicoanalíticas:

Mientras tanto, los terapeutas y los pacientes se sienten motivados a mantener su lealtad a alguna versión de Freud, so pena de convertirse en marginados sociales: sacerdotes, mediums y charlatanes, por un lado, simuladores, neurasténicos o solo llanos histéricos en el otro. 2

Quizás esto ultimo pase más seguido de lo que pueda suponer. Pero creo que podría decir que pasa seguido en la Facultad de Psicoanálisis. Se que hay varios como yo descontentos con las enseñanzas dogmáticas del Psicoanálisis y están por entero de acuerdo que es una pseudociencia, pero siguen callados quizás por la razón que expone Dufresne. Miedo a la represalia académica. Miedo a no aprobar, y no poder salir rápido de la Facultad. Miedo a quedar atascado en una cátedra. A estas alturas debo decir que es un miedo infundado. Pero no es lo que quiero rescatar. Eso se encuentra en el párrafo siguiente:

Teniendo en cuenta los riesgos para los participantes que siguen comprometidos con las culturas contradictorias del psicoanálisis, me doy cuenta de el trabajo que sigue es a veces despiadado3. No podía ser de otra manera. Porque es mi opinión que nuestra continua lealtad a Freud - basada en gran parte en nuestro motivado desinterés en las últimas historias intelectuales, culturales y sociales del psicoanálisis - es tan sentimental y supersticioso como una pata de conejo colgando de un llavero. Tan sentimental y supersticiosa que yo, por tomar sólo un ejemplo, que dibuja una línea entre las viejas metáforas de máquinas que una vez nos hizo pensar en el cuerpo en términos de calor, residuos y energía, sino también de refrigerante; las ideas de Clausius y Lord Kelvin de entropía; la equivocada creencia de los médicos que hay que purgar el cuerpo acalorado, y más tarde, su creencia de que debemos purgar el intestino lleno, por ejemplo, con las aguas cálidas y ligeramente laxantes de Karlsbad, o quirúrgicamente alterar, con Elie Metchnikoff y otros, ese mismo intestino en aras de la eficiencia, o soñar y soñar, entonces hablar y hablar hasta que tengamos todos los malos pensamientos "fuera de nuestro pecho", purgar con Freud nuestras 'sobrecalentadas' imaginaciones, desangrar la energía no utilizada de nuestra memoria, descargar los desechos productos de nuestra existencia perniciosa, y que funcionando como una máquina o, al menos, como una máquina bien engrasada se supone que funciona: compulsivamente, repetidamente, constantemente. Por supuesto, el ludista en Freud no le gustaba esta vida de máquina y por lo tanto soñó con la constancia definitiva que viene una vez que la vida es apagada y silenciada: a saber, la muerte.4

La metáfora energética la recuerdo por ser una de las primeras cosas que aprendía en la Facultad de Psicoanálisis. Incluso no me costo encontrar el párrafo remarcado en mi copia de las obras de Freud que use para estudiar5.

Recordaré, por último, con pocas palabras, la idea auxiliar, de la cual me he servido en esta descripción, de las neurosis de defensa. Tal idea es la de que en las funciones psíquicas debe distinguirse algo (montante del afecto, magnitud de la excitación), que tiene todas las propiedades de una cantidad - aunque no poseamos medio alguno de medirlo -; algo susceptible de aumento, disminución, desplazamiento y descarga, que se extiende por las huellas mnémicas de las representaciones como una carga eléctrica por las superficies de los cuerpos.
Esta hipótesis, en lo que se basa ya nuestra teoría de la «derivación por reacción», puede utilizarse en el mismo sentido que los físicos utilizan la de la corriente de fluido eléctrico. De todos modos, queda por lo pronto justificada por su utilidad para la síntesis y la explicación de muy diversos estados psíquicos.6

Freud concebía el psiquismo como un conjunto de representaciones, en este caso, con base en huellas mnémicas. Dicho de otra forma, las representaciones que un sujeto se hace de diversas cosas se enclavan en los recuerdos del mismo (huellas mnémicas). Nacen de los recuerdos. Para Freud un trauma provoca un huella mnémicas la cual tiene asociado un monto de afecto, o energía afectiva. Las representaciones pueden ser cargadas con esta energía. y descargadas de esta energía afectiva7 Así un hecho traumático deja una huella mnémicas asociada a una gran cantidad de energía que el sujeto no puede procesar adecuadamente. Este sobrante, al desbordar el psiquismo del sujeto, provoca un síntoma, como ser tics, parálisis, o anestesia, solo por decir unos entre las decenas de síntomas posibles de las neurosis. Y esta es la desviación de la que habla Freud. El síntoma es formado por esa energía sobrante desviada. Este "descubrimiento" se mantendrá en todo su obra. Es el mecanismo básico, para el psicoanálisis, de la histeria y de cualquier neurosis. Luego, solo le faltara a Freud agregar que el hecho traumático que provoca esta sobrecarga sera uno esencialmente sexual.

Así la terapéutica freudiana consistirá en drenar el cerebro. Sacar todos los recuerdos, expurgarlos del sistema para eliminar la energía sobrante del mismo. Los síntomas no son más que energía excedente, que es necesario eliminar para restaurar el buen funcionamiento de la maquina psíquica. Se recomendara, siguiendo la idea de la maquina, no reprimir nada, ya que esa sera energía retenida que sobrecargara el psiquismo; o "aparato psíquico", como generalmente se escucha en los pasillos dela Facultad de Psicoanálisis. Sera necesario enfriar la maquinaria para alcanzar los niveles óptimos de trabajo. Todos los días, miles de personas se acuestan en los divanes, bajo la orden "hable" del analista, para drenar sus cerebros de aquellos recuerdos problemáticos; cuando no intentan drenarlos todos, drenar toda su vida, en un proceso de años, para lograr estos niveles óptimos. Pero nunca se podrá estar satisfecho con el trabajo realizado en el diván, ya que siempre se deberá estar controlando los niveles energéticos de la maquinaría psíquica. Siempre sera necesario un análisis constante. ¿Análisis terminable o interminable? Interminable sera.

Es claro que la metáfora energética es extraída de otros campos muy diferentes de la psicología. También es claro que Freud la usa para concebir psiquismo del ser humano. Pero quizás no es tan claro lo que implica esto. Quizás no es tan claro la visión mecanicista del ser humano que implica esto. Debo decir, considerando este mecanicismo, que "aparato psíquico" es un termino bastante común en el psicoanálisis. Dentro de la Facultad de Psicoanálisis se acepta y se usa regularmente este termino sin considerar que implica una fuerte visión mecanicista por parte de Freud. Sin embargo, no hace falta buscar mucho para encontrarla en sus últimos desarrollos. El Ego freudiano, o aspecto consciente del psiquismo humano, no es una voluntad independiente y libre, si no que es controlada por el Ello y el Súper Yo, cual conductores de una maquina. Son los hombrecitos en las cabezas de los individuos que dirigen sus actos, sin que el Ego, o la maquina, puede hacer algo al respecto. Y este para poder resolver a los conflictos entre el Súper Yo y el Ello debe recurrir a mecanismos mecánicos, valga la redundancia, para resolverlos. Debe sentarse y drenar, de forma automática, sin reflexionar, todos sus pensamientos. No debe pensar, no debe reflexionar. Para decirlo más claro, debe tenderse en un diván y debe asociar libremente.

Uno de los mitos freudianos es que ha sido un revolucionario, trayendo innovaciones y nuevas formas de pensar. Nada más lejos de Freud. Esta metáfora energética nos muestra a un Freud, no mirando al futuro, o siendo un vanguardista, un adelantado o un innovador; si no que nos muestra un Freud con la mirada en el pasado. Nos muestra un hombre de su época. Nos muestra un hombre de finales del siglo XIX. Freud es, por demás, un hombre de su tiempo. Las metáforas, ideas y concepciones que siempre mantuvo en su carrera no son más que replicas adornadas del pensamiento ya imperante en su época. No solo esta metáfora energética y su forma de mecanicista de concebir el psiquismo. También los vemos en su paternalismo hacia la mujer y la imagen pasiva de la misma. También en su patologización de la homosexualidad y la masturbación. Su mirada es la mirada de cientos de otros hombres de su misma época, y anteriores. Profundizando en la historia y en el contexto del nacimiento del psicoanálisis uno, tarde o temprano, termina dándose cuenta de esto. No hay nada en las ideas del psicoanálisis que no tenga su base en otras ideas, y que no sea más que adornar ideas viejas con una capa de aspecto científico. Pero, quizás lo que más ancla a Freud en su tiempo sea su resistencia al cambio. Siempre ha resistido los cambios. Un ejemplo claro es como ha tratado a la disidencia en sus propias filas; del cual el caso Jung fue el más paradigmático. Este paso, por su diferencias teóricas con Freud, de heredero de la corona a paria exiliado de las tierras freudianas.

El pesimismo de Freud es claramente reconocido por sus críticos. Freud ha sido un hombre pesimista en su visión del ser humano, y quizás esta idea de la maquina psíquica, como marca Dufresne, lo haya desatado, y lo haya anclado aun más en su época. No es raro ver a los psicoanalistas retorcerse y abatirse, como buenos herederos de la ideología freudiana, contra un mundo cada vez más tecnológico. La tecnología parece como deshumanizante ante sus ojos. Cualquier adelanto es visto con temor, como una posible amenaza a la humanidad del hombre. Siempre ronda en sus mentes el temor que el ser humano sea reducido a una maquina, a un simple elemento con su humanidad aplastada. Por esto las neurociencias son temidas por el ámbito psicoanalítico. Por esto las técnicas psicológicas efectivas y rápidas son resistidas por los analistas, puesto que les recuerda a la eficacia y rapidez de la maquina. Irónicamente, la tratan de combatir con el Psicoanálisis que es esencialmente mecanisista. Este ludismo no deja avanzar al Psicoanálisis. No lo deja concebir una visión del ser humano y lo deja anclado en 1895, tal como Freud quedo atado a su época. ¡Señoras y señores! Les presento a los hijos de Freud. Les presento a los ludistas psicológicos del siglo XIX anacrónicamente presentes en un siglo tecnológico. Les presento a los psicoanalistas.

  1. 1. No confundir con la critica al Psicoanálisis. No se refiere a esto. si no a los revisores de los textos freudianos que intentan darle nueva vida a los dogmas psicoanalíticos.
  2. 2. Todd Dufresne 'Killing Freud', 'Introduction' - Continuum 2003 - p. viii a ix - Traducción propia

    "In the meantime, therapists and patients are motivated to maintain their allegiance to some version of Freud on pain of becoming social outcasts: priests, mediums and quacks on the one side, malingerers, neurasthenics or just plain hysterics on the other.

  3. 3. La traducción correcta seria: "corazón frío", o en segundo caso "sin corazón".
  4. 4. Idem. p.ix - Traducción propia.

    Given the stakes for participants still committed to the contradictory cultures of psychoanalysis, I realize that the work that follows is at times cold-hearted. It couldn't be otherwise. For it is my contention that our continued allegiance to Freud — based largely on our motivated disinterest in the latest intellectual, cultural and social histories of psychoanalysis — is every bit as sentimental and superstitious as a rabbit's foot dangling on a key chain. So sentimental and superstitious that I would, to take just one example, draw a line between the old machine metaphors that once made us think of the body in terms of heat, waste and energy, but also of coolant; Clausius's and Lord Kelvin's ideas of entropy; the physician's mistaken belief that we should bleed the overheated body; and later, their belief that we should purge the overfull bowel, for example, with the warm and mildly laxative waters of Karlsbad; or surgically alter, with Elie Metchnikoff and others, that very same bowel for the sake of efficiency; or dream and dream, then talk and talk until we got all the bad thoughts 'off our chests', purging with Freud our 'overheated' imaginations, bleeding off the unused energy of our memories, discharging the waste products of our baneful existence, and functioning like a machine or, at least, like a well-oiled machine is supposed to function: compulsively, repeatedly, constantly. Of course the Luddite in Freud disliked this Machine Life and thus dreamt of the ultimate constancy that comes once life is turned off and silenced: namely, death.

  5. 5. Traducción Ballesteros claro. :-)
  6. 6. Sigmund Freud - Las neuropsicosis de defensa [1894] - Obras Completas - Biblioteca Nueva - p.176-177
  7. 7. Más tarde, esta energía sera llamada Libido.

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Como decía Eysenk, "lo que

Como decía Eysenk, "lo que hay de cierto en Freud no es nuevo, y lo que hay de nuevo en Freud no es cierto".

Incompletud de la frase

Tengo un problema con esa frase. Me es incompleta para esto. Dice mucho sobre la calidad del material formulado por Freud, pero no dice mucho de su visión o ideología. La frase Eysenck no habla de como se desarrollo en el futuro, no habla de como estaba clavado a su época Freud. Es necesario más, de ahí la "rescatada" del párrafo de Dufresne. El párrafo nos muestra a un Freud, que si bien es cierto que toma infinidad de cosas de otros, quedo allí inmóvil, y no desarrollo más. Todo siempre fue un reformular o adornar su teoría a nuevas épocas, pero en esencia siguió siendo la misma formulación inicial. Desde 1895, ya tenia la llave de todo: sexo. Ya no necesitaba nada más. El trauma sexual de la seducción paterna estaba servido y no quiso más. Esto era su "solución de un problema milenario", era su "caput Nili!" para la histeria. (Carta a Fliess 26/4/1896). Según lo divanistas, Freud hizo una gran reformulación en 1897 de la teoría de seducción, La negó por completo dicen. Cuando en realidad puso en otro plano. Así con cada mayor evento de su teoría. Quedo en 1895 y nunca avanzo. Esto no lo muestra la frase Eysenck, pero si lo muestra el párrafo de Dufresne. Era una idea que se venia formulando en mi cabeza hace rato, pero nunca me encontré con un critico que la mostrara tan claramente. Otros parece mostrarlo, pero como van por otros derroteros nunca se centran en este aspecto. Y es interesante, ya que pone a la asociación libre, ese drenar el cerebro, a las trepanaciones de cerebro para liberar la presión. O, cuando no, a las sangrías medievales. Mismo principio, pero en el caso del psicoanálisis aplicado al psiquismo.

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