Freud dixit: "La homosexualidad es algo patológico".

Hace tiempo que escribí una entrada sobre la homosexualidad desmontando la idea de que Freud no veía problema alguno con la homosexualidad. Es cierto que no lo veía como un problema grave, pero también es claro que no la veía como una sexualidad en pleno derecho, si no como una detención en el desarrollo de la persona. La persona homosexual, para Freud, se había quedado a mitad de camino de su desarrollo psicosexual. Esto es algo que se puede concluir de la lectura de los textos freudianos. Aunque clara y correcta la conclusión, no había tenido hasta ahora algo tan directo como este texto. Aquí hay una pregunta directa a Freud y una repuesta directa de Freud.

Para finales de 1934, Joseph Wortis, una psiquiatra de la época, por recomendación de Havellock Ellis (es), inicia con Freud un análisis radiactivo bastante oneroso, por el termino de cuatro meses. Wortis durante su análisis didáctico aprovecha para hacerla algunas preguntas a Freud. Unos de sus diálogos se desarrollaba de esta firma cuando Wortis le presentaba un tema.

"Hay bastantes personas dispuestas a calificar de neurótico cualquier comportamiento insólito, observé, "como los estudiantes de mi universidad que pensaban que había necesariamente algo malo en quien quiera leyese poesía".
"Una conducta desusada no es necesariamente neurótica" opinó Freud.
"Asimismo mucha gente da por sentado que los homosexuales son neuróticos", seguí, "pese a que tal vez fueran perfectamente capaces de llevar una vida feliz y tranquila si la sociedad los tolerara"
"Ningún psicoanalista ha pretendido nunca que los homosexuales no pueden ser personas perfectamente decentes" replicó Freud. "El psicoanálisis no se encarga, en ningún momento, de juzgar a la gente"1

Wortis le replica a Freud.

"De todas maneras", agregue, "para los homosexuales significa una diferencia que se los considere o no neuróticos."

El Psicoanálisis no juzgara, pero lo que sigue se parece a un pero.

"Naturalmente que la homosexualidad es algo patológico" observo Freud. "Es un desenvolvimiento interrumpido (eine Entwicklungshemmung)".

Esto es, justamente, lo que se derivaba de los escritos freudianos. La homosexualidad no es una sexualidad en pleno derecho. No es posible equipararla a la heterosexualidad. Aunque no es algo problemático para la persona homosexual, para Freud sigue siendo "algo patológico". Podría no generarle problemas a la persona, como parece mostrar en aquella carta que escribió luego a la madre de un homosexual. Pero si seria, sin embargo, por ser patológico, algo susceptible de ser corregido o curado.

Pero a pesar de esto, no parece claro el sentido de patológico que tiene Freud y Wortis. Parecen confundirlo con anomalía.

"Pero muchas valiosas cualidades podrán calificarse lo mismo; también podría considerarse la candidez del genio como una especie de infantilismo o de desenvolvimiento interrumpido", dije.
"Desde luego que el hecho de que una personas sea un genio no impide que presente rasgos patológicos", aclaro Freud, "así, si solo midiera cinco pies de altura [1.5 metros] en ves de seis pies [1.8 metros], eso tendría que llamarse patológico."

¿Ser de baja estatura es patológico para Freud? Ser bajo y homosexual debe ser lo peor para Freud. :-D Como fuera, es confuso el uso de patológico. Parece que Freud usa anomalía como equivalente a patológico, ya que no son términos equivalentes. Patológico es algo que resulta de una enfermedad o problema, que significa que le produce problema de consideración a la persona afectando considerablemente su salud. En cambio, una anomalía es algo que sale por fuera de lo común, siendo lo común lo mayoritario.

Que algo sea anómalo no lo hace patológico, aun cuando lo patológico podría considerarse o ser anómalo. Lo patológico no es común, es anómalo, pero lo anómalo, no necesariamente es patológico. Por ejemplo el pelo rojo sale por fuera de la norma, de lo común, pero no resulta ser patológico. No le provoca problemas de salud a a la persona pelirroja. El albinismo por ejemplo, si es algo anómalo y patológico, ya que es una deficiencia en el cuerpo de la persona, que de no tomar precauciones le provocaría problemas de piel considerables. Esto hace que su vida se vea condicionada.

Luego de un pequeño intercambio de palabras, Wortis le hace otra pregunta casi obligada de hacer. Le hace una pregunta ética.

"No obstante, la cuestión es la siguiente", exprese, "¿corresponde emprender la cura de los homosexuales como si se tratara de enfermos, o hacer más llevadera su suerte tornando más tolerante a la sociedad?"
"La acción a acentuar sería naturalmente la de las medidas sociales", respondió Freud, "los únicos homosexuales cuya cura puede intentarse son los que quieren ser transformados".

Por un lado, Freud parece manejar una ética diferente a la nuestra. Aunque, esto puede deberse a que él supone que el Psicoanálisis funciona. Aun teniendo el consentimiento de la persona, al aplicar un método defectuoso y poco confiable no hace a la situación más ética. El profesional debe informar al paciente de los riesgos de la terapia, así como la tasa de fracasos y éxitos del mismo. Es claro que un método sin posibilidad de éxito sera rechazado por el paciente. Más si promete algo imposible de hacer.

Por otro lado, la posición que toma Freud no es clara. Parece que lo que haría la terapia es ayudarlas a sobrellevar su condición homosexual en una sociedad intolerante. Pero el termino de "transformados" resulta sospechoso. Quizás refiera a aquellas personas que buscan ayuda. Quizás una pobre traducción puede estar dificultando que accedamos al sentido real de lo que dice y piensa Freud sobre estos casos. Pero Wortis parece aclararnos el sentido de esta frase al replicarle a Freud lo siguiente.

"Pero eso surtiría quizás el efecto de convertirlos en heterosexuales descontentos en vez de sinceros homosexuales"
"Ciertamente", admitió Freud. "A menudo tropezamos con la experiencia de iniciar un análisis con un homosexual, el que se encuentra entonces tan grande alivio en ser y hablar exactamente tal como que abandona el análisis y sigue siendo homosexual".

Pero, ya sea el caso de ayudarlos a sobrellevar su sexualidad en un ambiente intolerante o transformarlos en heterosexuales, quizás insinceros, es claro que Freud no consideraba la homosexualidad como una sexualidad al mismo nivel que la heterosexualidad. La homosexualidad la consideraba un estadio intermedio en el desarrollo de la sexualidad humana. De no haber sido detenida la persona hubiera llegado a la heterosexualidad.

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