Por que un hombre sin psicoanálisis es como un pez sin bicicleta
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
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El psico-analisis es un concepto de parásitos, un vampirismo de chupadores de sangre, pálidos y subterráneos, un intento brillante de producir una epidemia general, un acto malo de venganza por parte de aquellos que han quedado muy cortos y no tiene éxito. Anuncia el futuro del imperio del diablo ... También los partidarios de la misa negra adoran al falo tras todas las reliquias.

— Egon Friedell

Citado en "Freud: El mago sexual " de Emil LudWig - (Losada, Buenos Aires) (1951) - p.107

Manuscrito H: ¿Estoy paranoico o a Freud le importa solo su teoría?

Algo que el mito freudiano dice, es que Freud escuchaba atentamente sus pacientes. Que hasta escucho a pacientes que nadie más quería escuchar. Para mí, el escuchaba lo que quería escuchar. Les presto atención, pero solo a lo que el quería prestar atención. El manuscrito H habla de la paranoia y los mecanismos psicoanalíticos que tendría la misma. Al leerlo por primera vez, tuve, quizás por primera vez, que Freud daba crédito a ciertas cosas dichas por sus pacientes y a otras no, dependiendo de lo que le interesaba escuchar. Algunas cosas de la paciente del manuscrito H eran ciertas para Freud y otras era parte de un delirio paranoico. Lamentablemente, Freud no aducía razones de dar crédito a algo y por que desacreditar otro. Sesgo de confirmación que le dicen. El problema es que a nadie dentro de la Facultad de Psicoanálisis les importa tener esas razones. Confían ciegamente en la palabra del maestro. El problema con Freud fue que le importaba mucho más su teoría que el mismo paciente, y nunca tuvo un mínimo de duda sobre sus elucubraciones teóricas.

El que Freud haya escuchado lo que quiere escuchar me parece más dañino que no haberlas escuchado. Tener alguien enfrente que dice escucharte, y termina desoyendote es algo, quizás, más pernicioso que no tener a nadie. Puedes pensar que no hablas o no te comunicas con claridad, pero si termina desoyendote puedes terminar pensando que no le importas a nadie, ni siquiera a tu mismo psicoanalista a quien le pagas para que te escuche. Muchas veces esto acelera procesos y los lleva a una acelerada conclusión. Pero mejor vayamos con el manuscrito H. Lo que aquí Freud intenta describir y ejemplificar es el mecanismo de la paranoia.

La paranoia persigue, pues, el propósito de rechazar una idea intolerable para el yo1 mediante la proyección de su contenido al mundo exterior. 2

En resumidas cuentas, es algo que uno se reprocha a si mismo, pero es proyectado al exterior, o sea es vivido como si ese reproche "realmente" proviniera del exterior. Dirá Freud que el mecanismo de proyección es común y normal en las personas, pero la paranoia hace un abuso de este. El manuscrito contiene un único caso que ejemplifica este mecanismo de proyección patológica.

Una solterona que cuenta con ya unos treinta años vive juntos con su hermano y una hermana; [...]

¡Un momento! De entrada, ¿la paciente ya es una solterona de treinta años?. ¡Treinta años y no esta casada!. Muy comprensivo es el inicio con la paciente. Pero seamos justos con Sigi. Todo esto puede ser asunto de traducción. Veamos la de Amorrortu:

Una doncella que va envejeciendo, de unos 30 años, [...]

Tampoco es muy halagüeño que digamos. Ya tiene treinta y va para más ... Algunos intentaran interpretar 3 doncella como mujer joven. Pero en realidad, doncella refiere a que no esta casada. Sería el equivalente al actual estatus marital de señorita. "Doncella que va envejeciendo" podrá traducirse entonces como "solterona".
Aún tengo una tercera traducción, la que se encuentra en las Cartas Completas a Fliess, editadas por Masson. De todas formas, esta traducción no difiere mucho de la anterior.

Una doncella avejentada de unos 30 años [...]4

¿Cual es el problema con tener treinta años y seguir soltera? A la vista de Freud no es muy bueno estar soltera. Esto de estar casado o no, era muy importante para Freud. Podemos ver en la carta del 15/11/1883 como el casarse era el destino "natural" de la mujer. Específicamente, el de casarse y tener hijos. Además de mostrar algunos rasgos sexistas en Freud, veremos como se pone de un lado, que no es el de la paciente, y esto puede deberse, justamente, a la calidad de soltera de la paciente. Casi es un aval de credibilidad para Freud el estar casada.

Retomemos el texto para introducir al otro protagonista de la historia.

Una solterona que cuenta con ya unos treinta años vive juntos con su hermano y una hermana [mayor]; [...] Entre tanto alquilan una pieza a un conocido, hombre que ha visto mucho mundo, un tanto misterioso, muy hábil e inteligente, que vive con ellos desde hace un año y se ha convertido en el mejor de los camaradas y amigos. El hombre se muda, para volver a los seis meses, pero se queda solo por poco tiempo y desaparece luego definitivamente. 5

Tenemos dos mujeres, una soltera y otra, posiblemente, por encima de los treinta años, de la cual, lamentablemente, no sabemos su estado civil. Y, también, tenemos un hombre de mundo, misterioso, y "muy hábil e inteligente". Esto no va bien. ¿Que sucederá cuando una mujer soltera se topa con un "hombre de mundo"? Nada bueno de seguro para la vista de la sociedad victoriana. Podemos esperar que el huésped cometerá alguna "travesura" con alguna de las inocentes y poco preparadas mujeres. La mujeres caerán frente a un inteligente y hábil hombre de mundo.

Las hermanas suelen lamentar su ausencia y solo pueden recordarlo con aprecio. Sin embargo, la menor refiere a la mayor cierta ocasión en la cual el huésped quiso atentar contra ella. Hallábase arreglando su habitación mientras él se encontraba todavía en cama, cuando le dijo que se acercara, y al hacerlo ella incautamente le puso el pene en la mano. 6 Este episodio no tuvo secuelas y el extraño partió al poco tiempo. 7

Ni siquiera el mismo profesor de la Facultad de Psicoanálisis que nos daba este caso creía en esta descripción dada por Freud. No por falta de credibilidad en la paciente o en Freud 8, si no que "incautamente", un hombre en esa posición, tumbado en la cama, no puede poner el pene en un mujer que se acerca a la cama, la cual presumiblemente estaría de pie, con la facilidad que parece mostrar el texto y menos haciéndolo de forma que agarre desprevenida a su víctima. No parece físicamente posible. Aquí sospecho que faltan datos.

¿Es posible que Freud crea que la escena se desarrollo de esa manera? No puedo sostener que Freud haya creído que la escena sucedió como se relata. Una posibilidad es que haya disimulado la verdad. Quizás haya disminuido los hechos a lo mínimo necesario para ocultar una relación sexual extra-matrimonial de la hermana menor con este hombre de mundo. Hablamos de un manuscrito, texto que luego podría transformarse en un texto dado al publico, y de allí que se disfracen los eventos del caso, por cierto decoro al publico. Quizás también sea por simple pudor personal. Recordemos el cierto pudor y uso de eufemismos, por parte de Freud, para referirse a los actos sexuales, lo cual muchos han confundido con una faceta poética en el creador del psicoanálisis.

Pero tenemos otra parte del texto que contradice la anterior posibilidad. Veremos que Freud parece sospechar la ausencia de datos en el relato de la paciente, algo que la mujer no dice. Recordemos que la paciente niega la escena referida, así que Freud tuvo que tomar conocimiento de esta escena a través de la hermana. Entonces, bien cabe la posibilidad que la misma paciente haya deformado la escena al relatarla a su hermana, para hacerla menos ofensiva a la moral victoriana de la época. Posiblemente haya ocultado un encuentro sexual claro, por una escena nimia en comparación y que la dejaría como una víctima pasiva de este hombre de mundo.

Aun después de todo esto cabe una tercera posibilidad. La hermana mayor puede que haya deformado la escena al transmitírsela a Freud. La hermana menor niega que el evento haya sucedido, y hasta, por el relato que hace Freud, ni siquiera lo recuerda. Así que él tuvo que tener noticias de la escena a partir de la hermana mayor; y esta pudo haber alterado los hechos de alguna forma, o incluso inventarlos. Quizás lo haya hecho por pudor o por proteger a su hermana de una vergüenza mayor, que seria el haberse acostado con un hombre sin estar casada.

En el curso de los próximos años la hermana [la menor] empezó a sentirse mal y desarrollándose finalmente un inconfundible delirio de observación y de persecución9, con el siguiente contenido: las vecinas la compadecen como una "solterona plantada" que sigue esperando a aquel hombre; le hacen insinuaciones de esta especie; continuamente le dicen toda clase de cosas sobre el hombre, y así sucesivamente. Naturalmente, todo esto sería absolutamente falso.10

Naturalmente, si la paciente sufre delirios de persecución, negara la escena la que se basa la paranoia. Y esta es la lógica de Freud y es poner al carro delante de los caballos. Es poner el diagnostico de paranoia primero antes que encontrar los hechos que conducirían a la paranoia. Recordemos que Freud busca un hecho vergonzante. No lo tiene, pero no duda del diagnostico de paranoia. Y así, como no duda de la paranoia, no duda de la existencia del evento vergonzante que conduciría a la paranoia. No duda que la mujer tuvo un encuentro sexual ilícito con este hombre. Le es necesario para decretar la paranoia. No lo cuestiona ni por un segundo. Necesita un hecho vergonzante que genere el auto-reproche.

Aquí aparece una pregunta ¿por que la hermana debería reprocharse el ataque del hombre? ¿No fue ella más que una víctima, según lo que relata Freud? Por la descripción de la escena el hombre se aprovecho del mujer en un descuido. Entonces ¿que reproche auto-dirigido cabría allí? Por lo menos Freud no se dedica a detallar la razones del supuesto auto-reproche de la mujer. Si la mujer reconoce ser una víctima ¿que razones aduce ella para reprocharse el evento? Volvemos otra vez a lo mismo. Sin un hecho vergonzante no es posible declarar la paranoia, de la cual se esta por demás seguro.

Notemos que de la única persona que se duda aquí es de la paciente. Ni siquiera se admite la posibilidad de que los rumores existan realmente. Hablamos de una sociedad bastante moralista, y tenemos una mejore soltera entrada en años y de un "hombre de mundo" bajo el mismo techo. Esto es más que suficiente para generar habladurías, inclusive hoy en día. Cierto que no serían tan agresivas, pero muestra que poco le es necesario a las malas lenguas para dispararse. Freud tiene que negar esto, si quiere mantener el diagnostico de paranoia. Admitir esta posibilidad es admitir que la paranoia podría no existir en este caso. Admitir esta posibilidad es admitir la relatividad de la teoría freudiana y es negar el grado de deducción de la que se presume.

La hermana mayor ha notado con asombro que la paciente niega la escena de la seducción cada vez que se alude a ésta en una conversación. 11

La hermana menor niega la escena referida antes. La hermana mayor tomo conocimiento de lo sucedido de una charla que tuvo con su hermana, y luego esta parece haber olvidado todo. Específicamente, la niega. Lo que es decir que es posible que esta no quiera escuchar más de la misma y de las insinuaciones que las vecinas estarían haciendo. Quizás este solamente harta. Sin embargo, Freud duda que las vecinas realmente estén rumoreando a las espaldas de la mujer sobre la relación que tendría con este hombre de mundo e insiste.

Es difícil, aún leyendo el caso a más de cien años, no ver que faltan algunos detalles y que no parece ser tal el encuentro con el hombre de mundo de como se lo relata. Notemos que el supuesto delirio de persecución aparece luego de unos años de aquella escena vergonzante. Entonces debemos suponer que la mujer "sufrió" el ataque de parte del huésped siendo más joven. En otras palabras, la hermana menor sufrió el "ataque" en una edad muchos más susceptible para casarse. Pasaron los años y esta mujer sigue soltera. A medida que pasan los años se vuelve una peor candidata al matrimonio y una mejor candidata a rumores. Todo esto brinda un grado de posibilidad de que los rumores realmente existieran. Como dije, muy poco se necesita para que un rumor comience. Un hombre de mundo y una mujer soltera bajo el mismo techo es más que suficiente. Entonces ¿por que dudar que los rumores realmente estén existiendo? Freud, duda que los rumores estén sucediendo, sin embargo no duda por un segundo que algo sexual haya sucedido, aún cuando la misma paciente niega lo sucedido, aún estando bajo su terapia, y cuando solo tiene los dichos de la hermana mayor para fundar que la escena haya sucedido, y de la forma dudosa en que se relata que sucedió. Solo se afianza en los dichos de la hermana mayor para sostener su diagnostico de paranoia. De allí, la paciente todo lo de la paciente es traducido como paranoia. Básicamente, la credibilidad de la paciente esta puesta en duda desde que se nombra la paranoia.

Una pequeña cuestión: ¿Por que referir la escena antes y ahora negarla? Aquí solo podemos especular. Quizás algún intento fallido para que el hombre de mundo regresara para cumplir alguna promesa o algo. Recordemos que estuvo un tiempo considerable bajo el mismo techo, luego se fue para regresar por un periodo mucho más corto y nunca más volver. Quizás aquí en esta vuelta del hombre de mundo sea la pista que podría indicarnos de una relación más profunda entre paciente y hombre de mundo. Pudo volver, terminar la relación con la hermana y luego no regresar más. Ya no tendría este hombre motivo para quedarse. Durante el primer periodo de su estadía pudo haber promesas de una relación estable, para luego en el retorno romperlas o desconocerlas. Freud mismo ve que treinta años y soltera no es una posición favorable en la sociedad de la época para acceder a algún respetable en la sociedad. Quizás todo no fue más que un pequeño escándalo urbano. La paciente generando un pequeño escándalo y victimándose en el proceso trata de lograr la vuelta de este hombre de mundo, para que responda a las acusaciones. Podría ser un buen intento de lograr algún tipo de compromiso de este hombre.

Veremos, luego, que esta negación del hecho parecer ser bastante consciente. Me refiero a que todo pudo ser no más que a una simple banalidad, un simple suceso novelesco.

[...] me fue enviada, y yo me esforcé por corregir la tendencia a la paranoia, tratando de restaurar el recuerdo de aquella escena, aunque infructuosamente. Hable con ella dos veces y la induje a contarme todo lo relativo al huésped, en hipnosis de concentración, 12, pero mis insistentes preguntas acerca de si no habría ocurrido , a la postre , algo "embarazoso", tuvieron por respuesta la más decidida negativa 13 y ... ya no volví a verla. 14

Freud no duda de la escena relatada. No duda que algo haya sucedido, pero sin embargo, no cree suficiente la escena. Necesita más. Necesita un evento que provoque el auto-reproche. Necesita la confesión de la paciente. Quizás la insistencia sea en que la escena debe cambiar el status de victima de la paciente a un papel más activo en la misma. La escena no deja a la paciente más que como una víctima y Freud necesita algo donde la mujer sea responsable de un acto del cual avergonzarse. Entonces, insiste en algo más "embarazoso". Tiene la paranoia como diagnostico, pero no tiene el evento causante de la misma. No tiene más que los dichos de la hermana mayor para sostener la paranoia, y una escena donde la paciente es solo la víctima. Necesita traer a la consciencia un hecho olvidado por la paciente. Necesita rescatar el recuerdo de un evento vergonzoso del inconsciente. Pero no lo logra. La paciente es puesta bajo una pseudo-hipnosis y bajo la insistente indagatoria de Freud, y aún así se niega a reconocer que la escena haya existido. El acto vergonzante Freud no lo encuentra y se niega a aceptar que se haya posiblemente equivocado o, por lo menos, que no tiene datos suficientes para sostener la paranoia bajo su teoría. Pero Freud no se rinde y saca su infalible argumento de represión.

¡Defensa! Es obvio, no quería 15que se le recordara aquello, de modo que opto por reprimirlo adrede.
La defensa era inconfundible [...]16

Quizás lo que no es tan obvio para Freud que todo esto quizás no fue más que un episodio algo escandaloso de la vida urbana, y para nada un evento que degenere en paranoia. Quizás no es tan obvio para Freud que algunas personas no reprimen acusaciones y solo desean evitarlas. Y hasta personas que realmente tienen cosas para reprocharse, no desean que se les este constantemente recordándolas, y no por que haya una defensa que lo impide, si solo por que es penoso recordar. Es simplemente doloroso recordar los errores del pasado y más cuando hay la posibilidad de promesas rotas, decepción y una cierta reputación a cuidar. La defensa aquí, reconociendo aun la existencia de relaciones sexuales entre la paciente y el hombre de mundo, es contra el ser obligada a recordar un evento penoso de alguna forma. Si esto es lo que Freud pretende hacernos ver, no es algo revelador que digamos. Es algo que cualquier persona con algún error es su haber sabe; y, además, lo sabrá de manera enteramente consciente. Lo que Freud confunde es que una cosa es no recordar un incidente, y otra muy diferente es no querer hablar de él en absoluto. En el caso que muestra la paciente, sosteniendo la existen de una relación sexual, pudo haber no encontrado la suficiente compresión de la hermana y haya optado por simular que nada ha pasado.

Lo que la paciente pudo haber estado evitando es, bajo la insistencia casi acusatoria de Freud, recordar un evento o una relación afectiva que le es dolorosa y que solo desea olvidar. Pero notemos que todo esto pasa por la consciencia, no es algo que haya olvidado, si no algo que quisiera olvidar. No es lo mismo no querer hablar que reprimir por defensa. La paciente aquí evidentemente estaba perturbada por las mismas sesiones con Freud. "Me hizo comunicar que no vendría más, pues todo esto la agitaba demasiado"17 relata Freud. La agitación de la paciente no es producto de la defensa, si no del mismo Freud, en su insistencia de obtener una declaración de la paciente que afirmara la existencia de aquel hecho vergonzoso que afirmaría su teoría de paranoia. Al no poder tener la confesión de la paciente, utiliza el argumento de defensa, para decir que el evento estaba allí realmente, y que por solo la defensa de la paciente no pudo obtener la confesión de la misma. Si la paciente hubiera aceptado que todo sucedió, el diagnostico de paranoia hubiera sido claro. Aún al no tener la confesión, Freud se la ingenia para que el diagnostico de paranoia se mantenga. La defensa indica la existencia de ese evento vergonzante y por ende indica la paranoia. La teoría antes que el paciente. Es claro que Freud escucha atentamente y es comprensivo con sus pacientes. :-/

  1. 1. El resaltado es del original.
  2. 2. "Manuscrito H" - Sigmund Freud: Obras Completas (Traducción de Lopez-Ballesteros) - 1996 - Biblioteca Nueva pp. 3509
  3. 3. Valga el termino en este blog. :-)
  4. 4. Sigmund Freud: Cartas a Wilhelm Fliess - Edición bajo la dirección de Jeffrey M. Masson - Traducción de José Luis Etcheverry - 1986 - Amorrortu Editores - pp. 108
  5. 5. "Manuscrito H" - Sigmund Freud: Obras Completas (Traducción de Lopez-Ballesteros) - 1996 - Biblioteca Nueva pp. 3509
  6. 6. Las cursivas son mías.
  7. 7. Op. Cit pp. 3509
  8. 8. ¡Dios nos libre de desconfiar de las palabras del maestro en la Facultad de Psicoanálisis!
  9. 9. El resaltado es del original.
  10. 10. Op. Cit. pp. 3509
  11. 11. Idem.
  12. 12. Nota al pie del texto : "Técnica intermedia entre la hipnosis y la asociación libre [...]"
  13. 13. Las cursivas son mías.
  14. 14. Op. Cit. pp. 3509
  15. 15. El resaltado es del original.
  16. 16. Op. Cit. pp. 3510
  17. 17. Idem

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