De la trinidad platónica a la trinidad freudiana

Otra vez me topo con otra idea freudiana que no es de Freud, En este caso quiero mostrar la gran similitud entre la idea platónica del alma y la estructura psíquica tripartita del modelo freudiano. Como veremos, otra ves tenemos ideas que estaban en la esfera intelectual y que Freud solo parece dedicarse a recopilar, darles un cobertura de términos psicoanalíticos, cierto aire de cientificidad, y hacerlas figurar como suyas.

La "psicología" freudiana ve el conflicto como la base del movimiento psíquico. Un psiquismo sin conflicto es una psiquismo inmóvil, un psiquismo muerto. El lector novel podría suponer que el sexo el motor, pero solo es la chispa que pone en movimiento el motor del conflicto, y por lo tanto del psiquismo. El sexo no es más que una de las parte del conflicto. Este es ocultado socialmente, reservado a los ámbitos más privados y charlas más intimas de la persona. No esta permitido hablar libremente sobre él, y mucho menos ser mostrado con claridad. ¿Pero que fuerza es la que quita el tema del sexo de lo publico? Pues esa es la otra fuerza en conflicto. Es la que erige el conflicto. Las normas sociales proscriben el sexo a ese rincón oscuro de la vida humana y son las que provocan el conflicto, y dan inicio al movimiento de ese motor de la psicología freudiana.

Dos principios griegos

Pero esta idea de conflicto no es inherente al Psicoanálisis, si no que es una idea por demás vieja en toda la cultura humana1. En general y comúnmente es la clásica idea del conflicto entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo malo, lo decente y lo perverso, lo noble y lo indecoroso. La principal expresión de este conflicto se encuentra el pensamiento religioso, que lo toma de las filosofías más antiguas. Es claro que los griegos no fueron inmunes a este idea de un conflicto que radicaría en la estructura de la vida misma. Platón, en su obra Fedro, presenta este conflicto en la forma de dos principios rectores de la psiquis humana algo antagónicos.

Cada uno de nosotros debe reconocer que hay dos principios que le gobiernan, que le dirigen, y cuyo impulso, cualquiera que sea, determina sus movimientos; el uno es el deseo instintivo del placer, y el otro el gusto reflexivo del bien. Tan pronto estos dos principios están en armonía, tan pronto se combaten, y la victoria pertenece indistintamente, ya a uno ya a otro.2.

Podríamos claramente llamarlo principio del placer, como el mismo Freud lo hace.

En la psicología basada en el psicoanálisis nos hemos acostumbrado a tomar como punto de partida los procesos anímicos inconscientes, cuyas particularidades nos ha revelado el análisis, y en los que vemos procesos primarios, residuos de una fase evolutiva en la que eran únicos. No es difícil reconocer la tendencia a que estos procesos primarios obedecen, tendencia a la cual hemos dado el nombre de principio del placer. Tienden a la consecución de placer, y la actividad psíquica se retrae de aquellos actos susceptibles de engendrar displacer (represión). Nuestros sueños nocturnos y nuestra tendencia general a sustraernos a las impresiones penosas son residuos del régimen de este principio y pruebas de su poder. (Freud (1911) - p.1638)

Pero Freud va un paso más allá que Platón haciendo explicito lo implícito. Nos menciona que no es solo la búsqueda de lo placentero, si no que ademas, es el evitar de lo displacentero. Así el placer es la falta de tensión, la cual es igual a displacer. Dicho de otra forma, el placer es la falta de displacer. Incluso llega a mencionar que lo placentero es la falta de tensión, la falta de conflicto. La calma y la relajación es el placer en sus muchas de sus elaboraciones. Frente a este principio Platón antepone otro principio, el cual denomino como el "gusto reflexivo por el bien", y que Freud denomino como el principio de la realidad.

En La interpretación de los sueños expusimos ya nuestra hipótesis de que el estado de reposo psíquico era perturbado al principio por las exigencias imperiosas de las necesidades internas. En estos casos, lo pensado (lo deseado) quedaba simplemente representado en una alucinación, como hoy sucede con nuestras ideas oníricas. La decepción ante la ausencia de la satisfacción esperada motivó luego el abandono de esta tentativa de satisfacción por medio de alucinaciones, y para sustituirla tuvo que decidirse el aparato psíquico a representar las circunstancias reales del mundo exterior y tender a su modificación real. Con ello quedó introducido un nuevo principio de la actividad psíquica. No se representaba ya lo agradable, sino lo real, aunque fuese desagradable. Esta introducción del principio de la realidad trajo consigo consecuencias importantísimas. (ibídem p.1638-1639)

Lo que Freud explica aquí es que las personas tienen deseos y que estos perturban su sueño. Para evitar esto, el sueño se transforma en una satisfacción de ese deseo. Uno de los ejemplos que daba era el de un niño al que se le niega un viaje en bote en un lago. Luego a la noche sueña justamente estar realizando ese viaje en bote, o sea cumpliendo su deseo de forma sustitutiva. Así el niño puede dormir con tranquilidad viendo que su deseo esta satisfecho3. Pero este movimiento no resulta suficiente y la persona con ese deseo debe enfrentarse a la realidad para conseguirlo.

Sin embargo, ese "gusto reflexivo por el bien" platónico, no parece adecuarse por entero al principio de la realidad freudiano. Este principio freudiano busca enfrentarse a la realidad para modificarla, y este "gusto reflexivo por el bien" es simplemente la búsqueda del bien, guiada por la razón.

Cuando el gusto del bien, que la razón nos inspira, se apodera del alma entera, se llama sabiduría; cuando el deseo irreflexivo que nos arrastra hacia el placer llega a dominar, recibe el nombre de intemperancia. (Platón (Fedro) - p.12 - §237e-238a)

La razón este representada por el Yo freudiano, que se antepone al Ello, presentando el conflicto básico de la psicología freudiana.

El yo4 representa lo que pudiéramos llamar la razón o la reflexión, opuestamente al Ello, que contiene las pasiones. (Freud (1923) - p.2708)

Pero aun no es ajustado el paralelismo entre ambos pensamientos. El principio de la realidad es lo que guía al Yo, pero este no va necesariamente tras el bien, lo noble, lo decente como para anteponerse al Ello. El conflicto no es claro entre estas dos entidades. Quizás por no ser un conflicto claramente definido y necesitando algo con fuerza para que su modelo de psiquis se pusiera en movimiento, termino re-elaborar estos dos principio y llevándolos a su famoso modelo trinitario.

El alma trinitaria platónica

Platón, en Fedro, presenta una división trinitaria del alma muy similar a la freudiana5. Pero antes de seguir, hay que hacer notar que alma representa en las psicologías filosóficas, o sea pre-científicas, lo que llamamos psiquismo hoy. Es esperable esto ya que la Psicología tiene sus orígenes en la filosofía. Muchas de sus ideas iniciales fueron tomadas de la filosofía y reconceptualizadas, o dejadas de lado, a la vista de las evidencias que se fueron encontrando. Y aquí, en esta entrada, vemos algo similar en como Freud toma la idea de Platón que para ajustarla en su teoría6. Aquí vemos como Platón arma un esquema de los principios rectores del alma en una forma muy similar a la que que Freud elaboro luego.

Ocupémonos ahora del alma en sí misma. Para decir lo que ella es, sería preciso una ciencia divina y desenvolvimientos sin fin. Para hacer comprender su naturaleza por una comparación, basta una ciencia humana y algunas palabras. Digamos, pues, que el alma se parece a las fuerzas combinadas de un tronco de caballos7 y un cochero; los corceles y los cocheros de las almas divinas son excelentes y de buena raza, pero, en los demás seres, su naturaleza está mezclada de bien y de mal. Por esta razón, en la especie humana, el cochero dirige dos corceles, el uno excelente y de buena raza, y el otro muy diferente del primero y de un origen también muy diferente; y un tronco semejante no puede dejar de ser penoso y difícil de guiar. (Platón (Fedro) p.21 - §246a)

En su analogía tenemos tres elementos diferentes, independientes entre si pero que se afectan como un conjunto. El conflicto se mantiene y es la fuente del sufrimiento del cochero, de la misma forma que los intereses opuestos del Ello y el Super Yo provocan al Yo. Este paralelismo entre ambos modelos del alma, o psiquis, se hace mucho mas fuerte y claro cuando Freud explica como se relacionan estas entidades.

La importancia funcional del yo reside en el hecho de regir normalmente los accesos a la motilidad. Podemos, pues, compararlo, en su relación con el Ello, al jinete que rige y refrena la fuerza de su cabalgadura, superior a la suya, con la diferencia de que el jinete lleva esto a cabo con sus propias energías, y el yo, con energías prestadas. Pero así como el jinete se ve obligado alguna vez a dejarse conducir a donde su cabalgadura quiere, también el yo se nos muestra forzado en ocasiones a transformar en acción la voluntad del Ello, como si fuera la suya propia.(Freud (1923) - p.2708)

El paralelismo con Platón no es completo. Este esquema muestra solo dos elementos en conflicto y no tenemos tres como muestra Platón. Sin embargo, es igual al conflicto que Platón planteaba entre los dos principios rectores del alma. Pero como mencionaba antes, este esquema parece ser insuficiente, puesto que no presenta un conflicto claro. Asi que Freud parece haber hecho una reevaluación y produjo su famosa trinidad, al dividir al Yo.

Los motivos que nos han llevado a suponer la existencia de una fase especial del yo, o sea, una diferenciación dentro del mismo yo8, a la que damos el nombre de super-yo o ideal del yo, han quedado ya expuestos en otros lugares. (ibídem p.2710)

Luego de esta división el esquema queda exactamente igual que el modelo Platónico.

Dijimos ya que nuestra división del ser anímico en un Ello, un Yo y un Super Yo, significaba un progreso de nuestro conocimiento, habría de lle­varnos a más profunda inteligencia y a más exacta descripción de las relaciones dinámicas de la vida anímica.(Freud (1923) - p.2716)

Así tenemos los tres elementos del modelo platónico. Dos de ellos (los caballos) en conflicto, con intereses opuestos y un tercero (el cochero) mediador en el conflicto, el cual trata de llegar destino satisfaciendo a ambos corceles. El Yo, o cochero, debe dominar a ese dos caballos.

Situándose en el punto de vista de la restricción de los instintos, o sea de la moralidad, podemos decir lo siguiente: el Ello es totalmente amoral; el yo se esfuerza en ser moral, y el super-yo puede ser «hipermoral» y hacerse entonces tan cruel como el Ello. Es singular que cuanto más se limita el hombre su agresión hacia el exterior, más severo y agresivo se hace en su ideal del yo, como por un desplazamiento y un retorno de la agresión hacia el yo.(ibídem - p.2725)

Platón ofrece la misma visión que Freud, pero centrado en el corcel malo, o sea las pasiones, o sea el Ello freudiano.

Los carros de los dioses, mantenidos siempre en equilibrio por sus corceles dóciles al freno, suben sin esfuerzo; los otros caminan con dificultad, porque el corcel malo pesa sobre el carro inclinado y le arrastra hacia la tierra, si no ha sido sujetado por su cochero. Entonces es cuando el alma sufre una prueba y sostiene una terrible lucha. (Platón (Fedro) - p.22 - §247b)

Y Platón ofrece algo más

Es bastante clara la influencia del pensamiento platónico sobre Freud. A tal punto que muchos de los conceptos freudianos tiene su contraparte en la filosofía platónica. Pero no es el único paralelismo que muestra el pensamiento freudiano con el del Platón. Armando esta entrada pude ver muchos pasajes de Fedro sobre el amor, ademas de su estilo expositivo. Con respecto a las pasiones amorosas Platón denomina a ese impulso como Eros. Recordemos que Freud presenta otros dos principios rectores, los cuales son denominados comúnmente como Eros y Thanatos por la comunidad psicoanalítica. Eros es el impulso de vida, o pulsión de vida, que guía al ser humano a reproducirse y abrazar lo placentero de la vida. Platón dedica buena parte de Fedroa hablar de este Eros, y es clara la influencia de esto en Freud. Sin embargo, Platón no nos dice nada de un impulso contrario al Eros. No habla de la muerte o impulso de muerte, o Thanatos, como lo hace Freud.

Como ya lo mencione, Freud ve en el conflicto la base para el movimiento de la vida. El Eros por si solo no le sirve. Un simple impulso monopólico del psiquismo no le sirve para armar su pensamiento; necesita del conflicto. De ahí que el impulso de muerte aparezca en su pensamiento. Según él, el ser humano tiene un impulso que lo aleja de la vida y lo conduce a la muerte, lo conduce a la situación de falta de tensión total y completa. O sea lo conduce a la muerte, el reposo final, una completa falta de tensión.

Concluyendo

Esta entrada espero que contribuya a la idea una de las ideas que quiero desmontar en el blog. Quiero que vea que Freud no fue tan innovador o creativo como se quiere hacer creer. Muchas de sus ideas o bien son tomadas de otros y llevadas al Psicoanálisis sin adaptación, y que otras sufrieron algo de ajuste, aunque no mucho como se ve aquí con estas ideas platónicas.

Pero hay otra idea que quisiera destacar. Este paralelismo entre ambos pensamientos espero que le de al lector la idea, que creo bastante justificada, al ver que la base de sus ideas son filosóficas ante que empíricas, que el Psicoanálisis tiene más de común con la Filosofía que con la Ciencia. A veces, pareciera ubicarse entre ambas disciplinas. Ser una especie de híbrido. O más bien una filosofía que desea ser ciencia, pero sin abandonar sus métodos y adoptar los científicos.

Referencias

Platón, Fedro o de la Belleza.- Edición Electrónica de www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía Universidad ARCIS, https://www.philosophia.cl/biblioteca/platon/Fedro.pdf
Freud, Sigmund (1911) - LV: Los dos principios del funcionamiento mental en Obras Completas  - Editorial Biblioteca Nueva, Madrid
Freud, Sigmund (1923) - CXXXV: El «Yo» y el «Ello» en Obras Completas  - Editorial Biblioteca Nueva, Madrid

  • 1. Ver el mito #11 en esta entrada para un vistazo más amplio.
  • 2. Platón, Fedro - p.12 §237d-e
  • 3. Algo interesante a destacar es la idea que los sueños son una alucinación para Freud.
  • 4. Las cursivas en el original.
  • 5. O más bien debería decir que el modelo freudiano es muy similar al platónico.
  • 6. Es claro que Freud se obvio la parte de las evidencias para justificar su re-elaboración.
  • 7. Atalaje de tronco: Vehículo arrastrado por dos caballos aparejados. Algunas traducciones en ves de cochero traducen auriga el cual era el conductor del carruaje denominado Biga.
  • 8. Las cursivas son mías.

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