Por que odiar y criticar al psicoanálisis son dos cosas diferentes
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
CJCblog

La histeria es un caput mortuum en el que amontonamos todo lo que parece extraño, todo lo que nuestro espíritu, amigo de las causas finales, no puede explicar. Cuando se trata de algo relativo a las enfermedades "mentales", esta tendencia se acentúa mucho más. Como aparezca una enferma no convencional, una desequilibrada cualquiera, una retrasada más o menos coqueta, más o menos alocada: es una histérica, decimos, y pareciera que ya esta todo dicho. Con frecuencia no sabemos con precisión qué es la histérica pero la palabra esta ahí, mágica, incomprensible para la gran parte de la gente, pero explicándolo todo.

— Henri Colin

"Sobre la locura histérica" [1890] en "La histeria antes de Freud" (Varios) - Ergon 2011 - Madrid - p. 96

El estilo de Lacan

Lacan es complicado de entender. Esto lo saben hasta los mismos partidarios de Lacan. Lo aceptan, y extrañamente, hasta se vanaglorian de ello. Yo trato de evitar su charlatanería pretenciosa ya que no encuentro, al esforzarme por descifrarlos, mas que errores, incoherencias, o simple dichos del saber popular, los cuales se ocultan en su estilo de escritura. Hace poco me tope con Richard Webster exponiendo con claridad este estilo charlatán de Lacan. Vale la pena traer al blog este pequeño análisis.

Fotoentrevista al Dr. Sergio Strejilevich

Interesante entrevista donde se exponen muchos argumentos con los que estoy de acuerdo.
Ya no me siento tan solo.
Critica a la critica de la critica

Voy a tomarme un respiro, un descanso de analizar textos y armar entradas. Voy a dedicarme a responder punto por punto a comentar, y, claro, a criticar una critica que encontré en Internet. Contiene infinidad de argumentos clásicos a favor del Psicoanálisis. Esta especie de ideas repetidas una y otra vez hasta que se toman por verdades evidentes. El texto se intitula "Pudiste leer a Lacan?" y ya que por sí es una de las respuestas más débiles que uno se puede encontrar en una discusión o debate. Cuando nuestro interlocutor no puede, o no sabe, defender sus ideas nos remite a que leamos un libro. Es un argumento débil y que muestra solo una adhesión basada en la creencia antes que en el entendimiento, ya que nuestro interlocutor no puede explicar por si mismo los conceptos que defiende. Pero, casualmente, yo si puedo decir que he leído a Lacan. No me gusta hacerlo, pero si lo hago. Es algo que no recomiendo que se haga si no han tomado las precauciones necesarios, como estar borracho o algo fumado, así se reduce el impacto psicológico de leer tamañas insensateces juntos y concentradas en los textos LacanianosSi no me gano algunos comentarios con eso ... ;-).
Vayamos al texto.

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