Viendo que se oculta tras el diván
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
CJCblog

La histeria es un caput mortuum en el que amontonamos todo lo que parece extraño, todo lo que nuestro espíritu, amigo de las causas finales, no puede explicar. Cuando se trata de algo relativo a las enfermedades "mentales", esta tendencia se acentúa mucho más. Como aparezca una enferma no convencional, una desequilibrada cualquiera, una retrasada más o menos coqueta, más o menos alocada: es una histérica, decimos, y pareciera que ya esta todo dicho. Con frecuencia no sabemos con precisión qué es la histérica pero la palabra esta ahí, mágica, incomprensible para la gran parte de la gente, pero explicándolo todo.

— Henri Colin

"Sobre la locura histérica" [1890] en "La histeria antes de Freud" (Varios) - Ergon 2011 - Madrid - p. 96

Fascinación del ignorante

El caso de Freud se parece al de Wagner en que, en ambos casos, interpretaciones enfermizas de los motivos fundamentales de los hombres atrajeron la curiosidad de una generación decadente. Así como quien nada comprenda de música por el oído es dominado por Wagner a través de la médula espinal, quienes no han estudiado el alma de los hombres son fascinados por Freud, ya que ambos, con misteriosos nombres y gestos, se revelan pronto a todo ignorante y proporcionan a todo débil mental la ilusión de cuanto interés inspira.

— Emil Ludwig

Freud, el mago sexual - Editorial Losada - Buenos Aires - pag. 8

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