Por que psicología ≠ psicoanalisis
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
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La seudociencia y la seudotecnología no son basuras reciclables sino virus intelectuales que pueden atacar a cualquier lego o especialista, al punto de enfermar a una cultura íntegra y predisponerla contra la ciencia y la tecnología.

— Mario Bunge

"Seudociencia e ideología". Alianza Editorial (Alianza Universidad n. 440), Madrid 1985 - p.78

Sobre subjetividades múltiples y sus efectos en el sujeto
ADVERTENCIA: Debo marcar que no estoy para nada de acuerdo con la practica del exorcismo en cualquiera de sus formas. Este texto fue creado con el único fin de medir la credulidad y falta de sentido critico de los profesores de una cátedra en la Facultad de Psicoanálisis. Nunca tuvo otro fin. La practica de exorcismo es una practica que conlleva peligros por la completa insensatez del mismo, y no adhiero para nada con tal practica. Para una introducción a este ensayo y ver el contexto en el que fue creado ver la entrada del 5/10/2012.

( Sobre la posibilidad del exorcismo como practica psicológica terapéutica )
por

En la subjetividad acontece lo plural. (Percia, 1994b, §38)

Esta es una de las tesis principales que la cátedra maneja. El sujeto como una pluralidad de voces que hablan en él. La pluralidad reside en él. Así que el sujeto puede ser tomado por diferentes subjetividades. Dicho de otra forma, el sujeto no es más que un hablante de una subjetividad dada y particular. El sujeto es hablado por esa subjetividad, así el sujeto se convierte en un recipiente de esta, un vehículo por la que ella se expresa en sus acciones y conducta, e inclusive sus pensamientos.

En la subjetividad se participa de una inaudita cámara de voces. (Percia, 1994a, §17)

Pero no solo es una sola subjetividad la que puede tomar al sujeto, si no que varias subjetividades, varias voces, pueden hablar en él. Tampoco esta multiplicidad de voces de sea una voz por ves, si no que todas parecen estar allí en el sujeto esperando hablar. Esto se traduce en un conglomerado de personalidades diferentes y hablantes en el sujeto.1

Y dice que entre ellas hay peleas, conflictos y discusiones que no terminan nunca.(Percia, 1994b, §36)

Pero la coexistencia de estas personalidades, o voces, no parece ser pacifica, si no mas bien turbulenta y en continua lucha una con la otra. Todas parecen pelear por el sujeto, todas quieren hablar por el sujeto, arrogarse el control del sujeto.

Y dice aunque se ve forzado a convivir con todas ellas, no se convence que le pertenecen.(Percia, 1994b, §36)
No hay una sola vida. Son muchas. Que desperdicio vivir una sola vez cada instante. A veces, siento multitudes que viene a disputarse tiempo.(Percia, 1994b, §51)

Estas voces no parecen ser propias, son ajenas al sujeto y uno parece claudicar, tarde o temprano, por el control contra estas subjetividades. A pesar de ser las voces que habla el sujeto, a este le son extrañas. Son sus voces, pero él no habla con ellas. Tarde o temprano uno deja de luchar por dominar la situación y claudica frente a estas voces prestando su cuerpo como hospedaje de estas voces, de estas personalidades, que viven en él2. Esta voces reverberan en el cuerpo, lo afectan y hablan a través de él.

El escenario es una continua lucha por el control del sujeto. Una intensa lucha por hablar por él. Mientras el sujeto opone cierta resistencia, para que estas hablen una por vez, pero relajado este control cabe preguntarse ¿que sucedería con estas voces en pugna? Mientras el sujeto lucha por imponer el orden en estas subjetividades, él es el mismo orden y principio rector de la posibilidad de que las voces hablen en él. Perdido este principio rector cabe preguntarse ¿que sucedería con esta lucha de voces? ¿hacia donde se dirigiría?

Puede que el sujeto haya claudicado, o simplemente haya sido superado por esta lucha3, y dejando, entonces, estas voces libres que entablar esta lucha y medir fuerzas entre ellas. Si sus fuerzas son disparejas, es natural pensar que una de estas voces tomara el control del sujeto y de allí hablara por él, hasta toparse con alguna fuerza mayor. Pero ¿que sucedería si la lucha se entabla en igualdad de fuerzas? ¿Que sucedería si las subjetividades tomaran el control del sujeto al mismo tiempo?

Si las subjetividades entablan esta lucha en igualdad de fuerzas, puede que el sujeto no pueda hablar, ni siquiera dialogar consigo mismo, y mucho menos actuar, cayendo en una especie de catatonia psíquica y física, reflejo de esta lucha sin ganador. La otra posibilidad es que las mismas fuerzas claudiquen entre si y pacten de alguna manera, para terminar hablando todas juntas y la vez. Esta es la posibilidad que deseamos considerar aquí, esta especie de fusión de voces, y considerar la afectación del cuerpo que podrá hacer. Para ello debemos buscar en los casos antiguos de posesión. Para Freud era evidente que estos casos de posesión, o sujeción por el diablo, bien podían considerarse casos de histeria como bien le relata a Willheim Fliess en la carta del 17 de enero de 1897, referencia a las confesiones obtenidas por los Inquisidores: “¿Por que las confesiones en el potro son tan semejantes a las comunicaciones de mis pacientes en el tratamiento psíquico?”. Ciertamente, infinidad de casos de posesión no han sido más que casos de locura, y de allí que podamos atestiguar a través de los casos de posesión no era más que una afectación de la razón, o el psiquismo, por fuerzas por fuera de ella, lo cual comparte las características de la situación de lucha de subjetividades en pugna. Tomaremos como ejemplo paradigmático de esta lucha y fusión de voces el caso Legión, ya que contiene muchos similitudes con la tesis inicial de una subjetividad múltiple, o plural.

La Biblia en en el capitulo 8 del Evangelio de San Lucas4 nos comienza relatando el caso:

27 Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.

Debemos notar el desarreglo físico y psíquico del individuo. Veremos en el versículo 29 que incluso este hombre podría haber puesto su vida en peligro al deambular por el desierto desnudo. todas estas conductas contrastaran bastante con la imagen posterior del mismo luego del exorcismo.

28 Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.

Esto nos recuerda la postulación lacaniana de un lugar de supuesto saber. Este es un elemento clave de todo el proceso: la autoridad del exorcista. Esta autoridad es la que le da el poder de actuar sobre los espíritus que ocupan el sujeto. Esto es lo que podemos conjeturar como lo que facilita, o impulsa, la transferencia terapéutica. Esta planta las bases para un fenómeno algo dejado de lado tempranamente por Freud en sus curas. Hablamos de la sugestión como elemento terapéutico, principalmente la ejercida por el analista sobre el paciente. Este es un elemento de importancia en las curaciones realizadas por los exorcistas. Este elemento de autoridad es mantenido por cada exorcista, y este caso de 'Legión' no es la excepción. Las diversas curaciones realizadas vía exorcismo de los alienados psíquicos nos da cuenta del poder de la sugestión que puede ofrecer un terapeuta para lograr su cometido. Hacen de la sugestión su principal elemento para lograr la curación.

29 (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos5, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)

Esta escena de las cadenas y grilletes recuerda a la liberación de los locos por Pinel, y nos hace pensar en la afectación del cuerpo que estas subjetividades en disputa pueden lograr. En este caso una fuerza aparentemente sobrehumana, la cual bien, en época de Freud, podría considerarse como un efecto histérico de importancia, y hoy, posiblemente, no podría considerarse de otra forma.

30 Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él6

Aquí llegamos al elemento de mayor importancia del caso y que nos remite a la tesis principal de una subjetividad múltiple. El sujeto ha sido invadido por diferentes personalidades, las cuales son identificadas como demonios. Todas se encuentran bajo un mismo nombre: Legión. Ninguna habla por encima de la otra, si no que todas al unisono responden al mismo nombre. En si no se encuentran fusionadas, si no que se encuentran aglomeradas bajo un mismo nombre. Todas se encuentran allí individualizadas (“Por que muchos demonios habían entrado en él”). Ninguna responde si no es forma colectiva. Podría considerarse que la voz que habla, la que dice Legión, es la voz del portavoz, pero en realidad parece ser la voz de aquel conglomerado de personalidades del que hablamos antes. Se debe considerar esta voz, no como la voz de una simple subjetividad hablando, si no como la voz de un conglomerado de voces y personalidades hablando al unisono. La voz de 'Legión' no es más que la voz de la comunidad de subjetividades. No es la del portavoz que envía un mensaje de un grupo, si no es la voz de la comunidad misma, todas la voces hablando al mismo tiempo7

Como venimos planteando el sujeto debe haber de claudicado de alguna forma frente a estas fuerzas psíquicas. Debemos recordar la posibilidad contemplada por los Inquisidores de el pacto con el demonio o con demonios, los cuales podían tomar el control del sujeto convirtiéndolo en un poseído, o sea la claudicación del sujeto frente a un fuerza posiblemente superior a él.

Durante la practica del exorcismo una de las preguntas clave que guiara al mismo es el numero de entidades que habitan el cuerpo del poseído8El numero de espíritus que habitan en el poseído definirá el curso del exorcismo, por lo que es de vital importancia este numero. El numero de voces dentro del sujeto definirán la fuerza de la posesión, lo cual llevara a un ritual más extenso. Cada una de estas voces debe ser exorcizada de manera individualizada. Rescatando esta pregunta de importancia en el ritual exorcista, bien podemos considerar que las terapias actuales han dejado de lado un elemento importante en sus terapias al no preguntarse el numero de subjetividades involucradas en las afecciones psíquicas que tratan. Esta bien es una pregunta de importancia que bien debería insertarse en la trama de la terapias y curas psicológicas.

La historia continua:

31 Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.
32 Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso.
33 Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó.

El exorcista efectúa un ritual efectivo sobre el poseído, solamente con la fuerza de la sugestión impuesta sobre el sujeto por su supuesta autoridad. El exorcista se muestra con más poder que las fuerzas que domina al poseído, y por ello el poseído acepta acatar la ordenes que recibe de él. El exorcista realiza una especie de ritual de desalojo, sin embargo realmente no ha desalojado nada del sujeto, solo ha puesto un cierto orden en él, el exorcista se ha encaramado como la representación del orden. Le ha ofrecido una subjetividad mas fuerte de las que el sujeto poseída, así logra someter a las subjetividades en conflicto, restaurando el orden, o más el sometimiento de l as subjetividades bajo una subjetividad mayor.

34 Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos.
35 Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.

El efecto del ritual exorcista en el cuerpo del poseído es notable. Su comportamiento y aspecto ahora aparentan el orden, o más bien expresa la subjetividad dominante. Se encuentra vestido y “en su cabal juicio”. El cuerpo antes expuesto por la desnudez, ahora se encuentra cubierto. La subjetividad de la sociedad en la que se encontraba el sujeto ahora se expresa en el cuerpo vestido, que muestra el pudor que antes no tenía.

Algo a rescatar de este ultimo versículo, es que la autoridad que el exorcista debe mostrar la autoridad y hacer muestras de ella frente el resto de los sujetos. el exorcista mantiene su lugar de autoridad al hacer muestra como estas frente el resto de las personas. Es necesario para él hacerlo, debe poder arrogarse el lugar de autoridad, el cual que le permitirá operar sobre el sujeto. Para hacerlo, no solo debe tener autoridad sobre el sujeto en cuestión, si no que la misma sociedad a la que pertenece le da esta autoridad y la sostenga. Recordemos que en el versículo 28 el sujeto reconoce la figura del exorcista, su reputación lo precede y su cuerpo entra en temor. Esta autoridad entonces se refleja en el cuerpo y no solo en el anima del sujeto. La sociedad es la que transmite esta autoridad al sujeto y el exorcista solo la ejerce. La batalla se encuentra ganada de antemano con solo la autoridad del exorcista, y a este, frente al poseído, no le queda más que ordenar que las subjetividades se aquieten, solo necesita realizar el ritual para lograr la cura.

La reputación del exorcista es bastante importante para la efectividad del rito. El exorcista debe mantener una disciplina y templanza moral que lo ayude en su tarea de exorcizar demonios. La reputación es el elemento de mayor importancia y es el que le facilita el camino a un ritual exitoso. Una reputación fuerte le reditua en una posibilidad de éxito mayor con el afectado. El ritual que efectué sera muchos más probable de ser exitoso, si no tuviera tal reputación. Este debe ser un lección de importancia para los terapeutas actuales. Su tarea se vería coronada de una mayor probabilidad de éxito si su reputación los antecede.

Si logra tener un reputación similar al del exorcista del caso 'Legión', el terapeuta podría echar mano a técnicas de mayor simpleza, pero de mayor poder simbólico, que le asegurarían un camino directo al foco de los problemas. Podría echar mano de rituales simbólicos que actuarían por sugestión fuerte sobre el mismo conflicto en el interior mismo del sujeto. Toda terapia contiene un cierto nivel ritualista que sería bueno rescatar e incluso potenciar. El poder de los rituales fundamentados en el reputación del terapeuta, como el exorcismo, parecen ser armas olvidadas por algunos terapeutas. La terapia centrada en el discurso del paciente parece olvidar también la posibilidad de un cuerpo simbólico, que no esta involucrado en la terapia, si no de manera tangencial al mismo. Así el exorcismo parece ser un modelo terapéutico, el cual esta centrado principalmente en el cuerpo del afectado que parece posible, y hasta recomendable, rescatar y entrelazar con la terapéutica de la palabra.


Bibliografía

  • [Catolica 1925] Catolica, Iglesia, Rituale Romanum (Laudate Dominum Liturgical Editions, 1925).
  • [Percia 1994a]Percia, Marcelo, "IV - De la inclusión, la polifon'ia y el dialogismo", Lugar Editorial (1994). - Material de cátedra
  • [Percia 1994b]Percia, Marcelo, "VI - De la condición Plural de la subjetividad", Lugar Editorial (1994). Material de cátedra
  • Kramer, Heinrich; Sprenger, Jacobus, Malleus Maleficarum, Ediciones Orión, 1975. Traducción: Floreal Maza.
  • Aquino, Santo Tomás de., "Distinctio 8 - Art. 5 'Utrum Daemones possint esse intra corpora hominum'" en Scriptum super Sententiis. Universitatis Studiorum, 2001.
  1. 1. “Dice que no tiene una personalidad. Que es un cocktail. Un conglomerado. Una manifestación de personalidades.”(Percia, 1994b, §36)
  2. 2. “Y habla de su cuerpo como hospedaje”(Percia, 1994b, §36)
  3. 3. Considerar aquí la concepción de 'trauma' utilizada tempranamente por Freud como excedente energético psíquico.
  4. 4. Biblia Reina Valera (1960)
  5. 5. Las cursivas son propias.
  6. 6. Las cursivas son propias.
  7. 7. Posiblemente, nuestras voces sean eso. Una voz colectiva que es el voz de varios voces al unisono.
  8. 8. “Necesariamente deben hacerse interrogaciones, por ejemplo como el numero y el nombre de los espíritus que habitan en el paciente, el tiempo de cuando entraron, de la causa de los mismos, y similares.” (Catolica, 1925, Titulo XI - Capitulo 1 - Punto 15)

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