Por que un hombre sin psicoanálisis es como un pez sin bicicleta
Cronicas de un hereje en la secta psicoanalitica
CJCblog

He estado repasando con H. La interpretación de los sueños de Freud. Y ello me ha hecho sentir hasta qué punto hay que combatir todo este modo de pensar

— Ludwig Wittgenstein

Lectures & Conversations on Aesthetics, Psychology and Religious Belief (1967)- p.50

El autismo y los 'musulmanes' (I) : El 'musulmán'
Esta entrada es obsoleta. Puede ver una versión revizada aquí.

Estoy saliendo de un humor muy particular. Uno no muy tratable que digamos. ¿Pero que es lo que me tiene así? Luego de un par de comentarios, en donde me hicieron un merecido tirón de orejas, creo dar con una respuesta. Intento mantener la corrección y no exaltarme por lo temas, pero ya me resulta difícil este cuatrimestre ya que escucho ideas de lo más ... ¿como decirlo? ... ¿que palabra se ajusta mejor? ... ¿Tontas? No. ¿Extravagantes? Tampoco. ¿Irracionales? Menos. ¿Enfermizas? Mmmm ... no. Necesito una palabra que vaya más allá. ... ¡Ah! ¡Ya se! Me la paso escuchando una infinidad de ideas de los más psicoanalíticas. En una clase recibí dos de estas ideas psicoanalíticas, como si fueran disparos. La primera era sobre Eichman y cierto placer anal que tendría, ya que en el único momento donde se disculpo o pareció tener arrepentimiento, fue sentado en un inodoro. La otra, que quiero tratar ahora, es sobre como los niños con autismo son, para el psicoanálisis equivalentes a prisioneros de campos de concentración nazis, más específicamente a los que fueron llamados 'musulmanes'. Quiero mostrar la supuesta conexión que el psicoanálisis encuentra entre un niño con autismo y un prisionero 'musulmán'. Quiero exponer el razonamiento que liga ambas cosas, y claro esta, todos los defectos, problemas y consecuencias que tiene. Claro que para hacer esto debo invertir aproximadamente el triple de esfuerzo. Y obviamente uno se cansa el triple de rápido y se pone de mal humor; y los profesores apenas calientan sus motores. Cuando uno termina de desmarañar una idea, estos ya están dos o tres ideas adelante. Estas ideas psicoanalíticas aunadas al desperdicio de una oportunidad de oro para enseñar psicología científica a los estudiantes, hizo que mi que me entren ganas de ver que tan inflamable es la Facultad de Psicoanálisis. Empecemos desde el principio. Aclaremos que es un 'musulmán'.

La materia que trata ética en la Facultad, no se llama solo Ética, se llama Ética y Derechos Humanos. Así que no se puede dejar de hablar de los nazis. La Segunda Guerra Mundial fue el disparador de infinidad de desarrollos en el campo de la ética, entre otros campos humanos, sociales y científicos. Los desmanes cometidos por el Tercer Reich provocaron infinidad de cuestionamientos y elaboraciones. Así que inevitable es hablar de los nazis en algún punto, mas cuando una materia tiene Derechos Humanos en su nombre1. Mi profesor comenzó hablando de Eichman y su juicio. Nos relato relato la, casi hollywoodense, operación que el gobierno israelí puso en practica para atrapar a este nazi involucrado en toda la logística del exterminio nazi. Eichman era el hombre que administraba todo los recursos necesarios para que los campos de exterminio funcionaran. Al hablar del encierro al que lo sometieron los agentes del Mosad, el profesor no pudo escapar la oportunidad de 'clinicalizar' las acciones Eichman, específicamente el hecho que pidió disculpas a sus captores por todo lo que hizo estando sentado en el inodoro. De allí, solo le quedo decir que Eichman era un obsesivo y como tal con cierto placer anal. Eichman sentía placer anal fue la conclusión como todo obsesivo. Esta fue la primera idea idiot ... digo psicoanalítica, y de seguro volverá a aparecer en otro momento. Pero vayamos, por el momento, solo con la segunda, de donde hay mucho para mostrar y comentar.

Los "musulmanes"

De los campos de exterminio es fácil saltar a hablar de las víctimas del los mismos. No hay mucho esfuerzo aquí para hacerlo. Pero los prisioneros que más interesaban aquí, no son los prisioneros regulares y comunes de los campos, si no los prisioneros que tenían el mote de 'musulmanes'. ¿Que tenían estos prisioneros que los hacían especiales o llamativos? Según el profesor, un "musulmán" era alguien que había perdido las ganas de vivir, era alguien que se dejaba morir. Era un prisionero que había perdido la voluntad de vivir. No era alguien que no desea vivir y quiere morir, si no alguien que le daba lo mismo vivir o morir. Le era por completo indiferente su suerte. Pero para hablar de ellos necesito alguna fuente. Un libro interesante2 es El hombre en busca del sentido de Viktor Frankl. Este fue un psicólogo que estuvo como prisionero en un campo de concentración, específicamente Auschwitz y luego Dachau. Frankl nos da una imagen de los "musulmanes".

¿Sabéis a quién llamamos aquí un "musulmán"? Al que tiene un aspecto miserable, por dentro y por fuera, enfermo y demacrado y es incapaz de realizar trabajos duros por más tiempo: ése es un "musulmán". Más pronto o más tarde, por regla general más pronto, el "musulmán" acaba en la cámara de gas. Así que recordad: debéis afeitaros, andar derechos, caminar con gracia, y no tendréis por qué temer al gas.3

Según lo relatado por el profesor, una característica particular los individualizaba. Generalmente, se los encontraba arrodillados moviendo su cabeza cerca del suelo de forma acompasada y repetitiva. Aunque el profesor no lo dijo, era fácil ver porque eran llamados "musulmanes". Esta postura se asemeja mucha a la que toma el musulmán al orar hacia la Meca. Sin embargo, esto no aparece en el texto de Frankl. La mejor descripción que hace del musulmán nos dice:

Solía comenzar cuando una mañana el prisionero se negaba a vestirse y a lavarse o a salir fuera del barracón. Ni las súplicas, ni los golpes, ni las amenazas surtían ningún efecto. Se limitaba a quedarse allí, sin apenas moverse. Si la crisis desembocaba en enfermedad, se oponía a que lo llevaran a la enfermería o hacer cualquier cosa por ayudarse. Sencillamente se entregaba. Y allí se quedaba tendido sobre sus propios excrementos sin importarle nada.4

Solo la posición puede ser inferida, pero no es descripta. Y del movimiento característico nada se dice. El profesor dio algunos detalles más para caracterizar al 'musulmán'. Parecían inmersos en un mundo interno, como si se hubieran replegados sobre si mismos. Nada del exterior parecía conmoverlos. La imagen general era alguien al borde de la depresión y la catatonia. Todo esto de acuerdo con la descripción de Frankl.

Según el profesor, el prisionero de un campo de concentración se encontraba en un universo de leyes completamente cambiantes. Las leyes y normas del campo eran solo caprichos. Nada era estable. No había forma de asirse a algo. Entonces no había lugar de donde sostener una estructura subjetiva. Parafraseando al profesor, no había Ley. O sea no había algo que sostuviera la Ley. Aquí ya empezamos a hablar de psicoanálisis. Hablamos de la Ley estructurarte del psiquismo para el psicoanálisis: la Ley paterna. Esa Ley es la Ley, de lo que podríamos llamar el Dogma Principal del psicoanálisis actual. El padre deberá poner una separación entre el hijo y la madre. El niño no hace diferenciación entre lo que es su madre y él. Así el padre logra poner un separación entre la madre y su hijo, haciendo que este pueda diferenciarse como un ser autónomo y separado de su madre5. Claro que todo sera simbólicamente inconsciente; no se podrá observar empíricamente, de allí que esto sea un verdadero dogma.

Así el prisionero sometido a esta falta total de la Ley cae en un estado psicótico, en un mundo donde la ley es solo un capricho de los dueños de los campos, el prisionero pierde el contacto con la realidad ya que no hay alguien que lo castre o que sostenga su castración6. Pero Frankl ofrece una idea bastante diferente al psicoanálisis e incluso más sencilla; y si nos atenemos a la navaja de Ockam, es mucho más probable que la anterior. Su visión es mucho más sencilla y sin apelar a entidades inobservables, como inconsciente, estructuras y demás.

La vida en un campo de exterminio era una existencia de completa y total indefensión. Todo le es quitado al prisionero y sobre nada tiene control, lo que lo lleva a una despersonalización completa y lo lleva a la conducta depresiva de la que hablábamos. Todo esto se iniciaba con la asignación de números de prisioneros7:

En cada traslado tenía que haber un número determinado de pasajeros, quien fuera no importaba tanto, puesto que cada uno de ellos no era más que un número y así era como constaban en las listas. Al entrar en el campo se les quitaban todos los documentos y objetos personales (al menos ése era el método seguido en Auschwitz), por consiguiente cada prisionero tenía la oportunidad de adoptar un nombre o una profesión falsos y lo cierto es que por varias razones muchos lo hacían. A las autoridades lo único que les importaba eran los números de los prisioneros; muchas veces estos números se tatuaban en la piel y, además, había que llevarlos cosidos en determinada parte de los pantalones, de la chaqueta o del abrigo. A ningún guardián que quisiera llevar una queja sobre un prisionero —casi siempre por “pereza”— se le hubiera ocurrido nunca preguntarle su nombre; no tenía más que echar una ojeada al número (¡y cómo temíamos esas miradas por las posibles consecuencias!) y anotarlo en su libreta.8

Se les despojaba de todo lo material y se le asignaba un numero, que a su ves los despojaba de su nombre y su historia detrás de ese nombre. Se les quitaba la familia, que posiblemente ya estaría muerta en algún otro campo de exterminio, se les arrebataba la historia. Ya no tenían pasado, incluso cualquier otro pasado podía ser tan bueno como el propio. Era indistinto uno que otro. Pero tarde o temprano uno aprendía a renunciar a él.

[...] e hice lo que constituyo el punto culminante de la primera fase de mi reacción psicológica: borré de mi consciencia toda mi vida anterior.9

Se les quitaba absolutamente todo. Era simples seres que estaban allí. Ni pasado, ni presente, solo su mera existencia:

Mientras esperábamos a ducharnos, nuestra desnudez se nos hizo patente: nada teníamos ya salvo nuestros cuerpos mondos y lirondos (incluso sin pelo; literalmente hablando, lo único que poseíamos era nuestra existencia desnuda.10

¿Si todos por igual perdían todo, que pasa con el 'musulmán' que lo hace diferente a los otros prisioneros? Parece haber una explicación mucho más simple que la psicoanalítica. Aunque parezca cursi, suene trillado, o incluso parezca la moraleja de un cuento para niños, el musulmán había perdido también la esperanza. Al perder su futuro y el sentido de su vida había perdido absolutamente todo.

El prisionero que perdía la fe en el futuro -en su futuro- estaba condenado. Con la pérdida de la fe en el futuro perdía, asimismo, su sostén espiritual; se abandonaba y decaía y se convertía en el sujeto del aniquilamiento físico y mental. Por regla general, éste se producía de pronto, en forma de crisis, cuyos síntomas eran familiares al recluso con experiencia en el campo.11

Ya la vida no tenía sentido para él.

[...] cualquier intento de restablecer la fortaleza interna del recluso bajo las condiciones de un campo de concentración pasa antes que nada por el acierto en mostrarle una meta futura. Las palabras de Nietzsche: “Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo” pudieran ser la motivación que guía todas las acciones psicoterapéuticas y psicohigiénicas con respecto a los prisioneros. Siempre que se presentaba la oportunidad, era preciso inculcarles un porque -una meta- de su vivir, a fin de endurecerles para soportar el terrible como de su existencia. Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido. La respuesta típica que solía dar este hombre a cualquier razonamiento que tratara de animarle, era: “Ya no espero nada de la vida.” ¿Qué respuesta podemos dar a estas palabras?12

Resumiendo ...

Algunas de las cosas que critico de la Facultad de Psicoanálisis es que la enseñanza que se imparte allí esta viciado de una falta de definición y claridad y llena de ambigüedades. Muchos conceptos se enseñan bajo la falsa presunción de que el concepto al que se apunta es el mismo que el estudiantado tiene. Muchas veces el estudiantado tiene un idea por completo diferente de la que los profesores presumen. Y lamentablemente, los estudiantes caen en una presunción similar con los profesores al suponer que de lo que el profesor habla es justamente lo que ellos entienden. Así que he intentado dejar con bastante claridad a que nos estamos refiriendo con un 'musulmán'. Pocas fueron las indicaciones del profesor cuando toco este tema y en esta superficialidad yace unos de los factores principales del fomento de Psicoanálisis y la falta de actitud critica hacia él. De paso, he dejado planteada una hipótesis alternativa a la psicoanalítica sobre la conducta de estos 'musulmanes', la cual es mucho más simple, sencilla y cumple mejor con la navaja de Ockam de lo que lo hace la teoría psicoanalítica en este caso. Ahora en la próxima entrada tratare de rastrear los orígenes de la teoría de la "madres neveras" sostenida por Bruno Bettelheim, la cual parece haber derivado en la teoría de las madres esquizogenicas. Allí veremos como el niño con autismo es relacionado y equiparado a un 'musulmán' sometido al campo de concentración materno.

  1. 1. Creo que esto es algo particular de Argentina. En otros países parece solo ser Ética en Psicología la materia equivalente a esta. Sin embargo, aquí se llama como se llama dedibo a nuestra siniestra historia con la dictadura. Es una herida abierta que se mantendrá así por bastante tiempo.
  2. 2. Y sencillo de encontrar.
  3. 3. Viktor Frankl, El hombre en busca del sentido, Herder, Editorial S.A., Barcelona, España, Vigésima Edición 1999. (Traducción Dorki) - pag. 40
  4. 4. Op. Cit. pag. 110
  5. 5. En otras versiones enseñadas en la Facultad se dice que el niño piensa a su madre como un ser a su entera disposición. La madre esta allí por él y nada más que por él. Luego el padre imponiendo el incesto marcara a la madre como un ser que esta disposición del padre y no de él. A veces esta versión aparece posterior a la anterior como dos etapas diferentes de un mismo proceso de subjetivación, o sea de formación del sujeto.
  6. 6. Perdón por esto, pero así se habla dentro de la Facultad de Psicoanálisis.
  7. 7. Lo cual entiendo fue y es considerado un factor importante de despersonalización en las prisiones actuales.
  8. 8. Op. Cit. pag.19
  9. 9. Op. Cit. pag. 33
  10. 10. El resaltado es del original - Op. Cit. pag. 34
  11. 11. Op. Cit. pag. 110
  12. 12. Op. Cit. pag. 113

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