Una falacia común ...
13
Abr

Habremos avanzado mucho con tecnologias, ideologias y todo lo que uno quiera, pero esencialmente tenemos los mismos problemas que nuestros antepasados, sean estos recientes o antiguos. Es muy facil caer en el error de pensar que los problemas con los que convivimos son nuevos. Es un error hacerlo ya que como pensar que el mundo empezo con nuestro nacimiento. A veces pensamos que nuestros temores son productos de la misma sociedad en la que vivimos y obviamos el hecho que nuestros abuelos tenian las mismas paresiones que nosotros. Ciertamente ellos no estarian discutiendo tan acaloradamente como nosotros lo hacemos de temas tecnologicos, pero eso no significa que no hubiera tecnologia, y que esta trajera las mismas inquietudes. Ya en la revolución industrial se puede imaginar a alguien diciendo que las tecnologias desplazaran al hombre dejandolo totalmente sin trabajo. Hoy nos hacemos la misma pregunta. El ritmo habra cambiado, pero los problemas que la tecnologia nos trae hoy, solo aparecen más aceleradamente que cuando nuestros abuelos se enfrentaron a los dilemas que cada adelanto tecnologico les trajo. Es muy facil suponer que tiempos anteriores fueron mejores, añorarando una vida más simple, deseando que este ritmo se aminore y nos de un respiro para pensar detenidamente al mundo. Recordemos los problemas que nuestros abuelos enfrentaron y, mal que mal, resolvieron o replantearon. Viejos problemas mueren para dejar espacio a nuevas problematicas. De hecho, el ritmo acelerado de hoy no es más que un problema nuevo a resolver. Yo tengo una treintena de años y empiezo a ver como gente más joven supone el mundo de nuestros abuelos más libre que el nuestro. No debería ir tan lejos. Nuestros padres nos cuentan de nuestros abuelos y de su mundo más sencillo y seguro. Nos cuentan de un mundo que nos parece muy diferente al nuestro. Preguntemos por los mismo temas que nos preocupan hoy, pero interroguemos en profundidad y los problemas develan un fondo que en escencia es el mismo siempre. Mismas preocupaciones, mismas angustias. Su mundo fue el mismo que el nuestro. Aún no sabemos que hacer exactamente con nuestras existencias. El ritmo actual nos agobia y no nos deja reflexionar. Deseamos un momento para respirar. Un momento para mirar un horizonte despejado a donde dirigirnos. El pasado parece despejado, pero solo por que para las voces de esas epocas estamos sordos. Un pequeño esfuerzo y los clamores del pasado se funden con facilidad con los actuales. Solo estamos dirigiendo la vista al futuro intentado captar algunas esperanza de cielos despejados y limpios. No nos engañemos. La vida no se detendra nunca. Es una corriente fuerte que nos arrastra. Más vale dejar de ver hacia adelante o al pasado y miremos la ola sobre las que estamos montados. Veamos que esta ola es nuestro tiempo y nuestros problemas. Problemas que nuestros abuelos no tuvieron y que muy posiblemente nuestros nietos no tendran. Ellos tendran sus problemas propios y añoraran los tiempos faciles en los que vivimos. Ellos olvidaran nuestras alegrias, nuestros pequeñs placeres cotidianos, como a nostros se hace dificil ver los de nuestros abuelos. Ellos nos olvidaran y solo reordaran nuestros sufrimientos, pero si jugamos bien nuestras cartas, ellos no podran negar que vivimos y que hicimos nuestro a nuestro mundo. Recordaran que sus abuelos montaron la ola y que no se dejaron arrastrar por ella.

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MIRA LO LEI MIL VECES Y NOSE,

MIRA LO LEI MIL VECES Y NOSE, NO ENTIENDO, PERO LOS TIEMPOS DE ANTES FUERON MEJORES AHORA VIVIMOS MAS ACELERADOS, LAS NENAS DEJAN DE SERLO A LA EDAD EN QUE YO TODAVIA JUGABA A LAS MUÑECAS Y YO NO ESTOY TODAVIA EN LOS TREINTA, EN FIN.

¿Todo tiempo fue mejor?

Una de las preguntas que siempre me interesaron es saber cuando las cosas mueren ¿es producto de nuestra intransigencia o es un fenómeno natural, como tal esperable? Sabemos que las cosas mueren. Aún que no me gusta la palabra "natural, por la infinidad de implicaciones que se le ha cargado, es un hecho natural. Es inevitable. Todo debe morir en algún momento. Pero no hablo de la muerte final y definitiva. Hablo de las pequeñas muertes que son los cambios. Solo que cambio me parece que implica una sucesión. Un cambio progresivo. En cambio, una muerte es un cambio mas drástico no progresivo. Que las cosas están cambiando con las generaciones que nos siguen ¿es un producto de nuestro accionar o quizás es un proceso natural?

Nuestra generación se crío sin los adelantos que hoy tenemos. La tecnología avanza y lo hace cada vez más rápido. Esto no es una consideración moral, no es un juicio de valor. Difícilmente puede serlo. La ciencia trae nuevos conceptos que nos afecta enormemente, a tal punto que a muchos los trastorna esto. A principios de siglo Einstein elimino la concepción de tiempo universal instaurada por Newton. Hoy nos parece natural esto hablar disparidades temporales. Pero veamos mas cerca. Hoy existen debate sobre relaciones virtuales, que hace 20 o 30 años recién se comenzaban a esbozar y como una situación lejana. Hoy esta aquí frente a nuestras narices. Lo feo del asunto que no tenemos una respuesta a esta problemática. Es más, no tenemos respuestas para muchas problemáticas similares. Y para empeorarlo todo, estamos a ciegas. Nunca pasamos por algo similar. ¿Debemos responder con criterios, normas y reglas nacidas para enfrentar problemáticas diferentes a estas actuales? ¿Nuestro valores sirven para resolver las problemáticas actuales? Nuestra sociedad cristiana se basa en valores de hace siglos. Hoy es imposible soportar estos para lograr una convivencia plena. Ejemplo de esto son los debates sobre los derecho de los homosexuales. La Naturalidad de los comportamientos humanos es algo que debe ser re-evaluado a fondo. Ya es insuficiente para explicar miles de situaciones éticas. Necesitamos nuevos valores. Deberíamos partir de cero o de los que ya tenemos? Por practicidad, de los que ya tenemos. Además no tenemos tiempo para experimentar. La vida sigue. No se detiene.

Lo que cuestiono es la posibilidad de evaluar el tiempo actual, y juzgarlo solo porque lo tiempo anteriores eran más sencillos. Nuestras escalas de valores son producto de problemáticas anteriores. Es algo contraproducente ponerlas a trabajar en problemáticas tan nuevas y originales como las que enfrentamos. Nuestra escala de valores deberá sufrir cambios. Debemos mirar hacia adelante y preguntar que queremos en el futuro. Algunos valores seguirán presentes, valores como libertad, coraje, valentía, convivencia, etc. Debemos preguntarnos como hacer para que estos valores se pongan en juego con las nuevas generaciones. Estas generaciones esta en la corriente luchando con ella, para llegar a algún sitio. ¿Nos deberíamos preguntar a donde quieren llegar? Mejor aún, preguntemos a ellos esto. Indaguemos que desean que buscan. Luego podremos guiarlos y ofrecerles alternativas y consejos. No podemos entregarles nuestra escala de valores. Esta fue creada para nosotros, y no para ellos. Fue creada para nuestras problemáticas, no para la de ellas. No son valores eternos. Una simple mirada a la Historia que muestra esto. Debemos ayudar a que creen la suya propia y ellos ayudaran a sus hijos a crear la propia. Nosotros estamos destinados a morir. Nuestro valores también. Hay que montarse en la ola e inclinarse un poco hacia adelante para estar con nuestros hijos. Debemos cambiar a la par que ellos lo hacen. Nuestros valores no son eternos. Por que nos haya servido a nosotros no tiene por que servirles a ellos.

Yo diría preguntarnos por que es mejor esto que aquello con sinceridad. Siento curiosidad por saber por que las nenas dejan de jugar a esta edad y no a otra. Pero lo único que puede pensar es sentarme con ellas a jugar hasta que dejan de hacerlo. Experimentar con ellas el abandono del juego. Preguntarles, interrogarles para aprender que sienten. Estar allí para ellos. Aprender de ellos. Aprender de sus miedos, confusiones y ansiedades. De allí podremos ver que podemos ofrecerles. El pasado no puede estar en el presente y el futuro aun no existe. Solo el presente queda. Y en el estamos ellos y nosotros. Tiempos anteriores y futuros no son lo que me preocupa. Me preocupa el presente. Y por mirar al pasado, y soñar con el futuro, nos perdemos el presente. No estamos atentos a los cambios que transforman a las jóvenes generaciones en los adultos con los que compartiremos el resto de nuestra vida.

Todo muere. Todo cambia. Nada es eterno. Ni siquiera nuestros valores. La vida es cambio. Es fluir. Si te detienes es muy probable que seas arrastrado. Debes subirte a los cambios. Pero como diría un surfista, elige tu ola y elige con quien compartir el viaje. No hay un destino, solo viaje. Quizás esta metáforas ilustren mejor mi pensar.

Espero que te sirva de algo. Esto no es más que una catarsis para sacar un poco de la locura espiritualista, o mejor dicho humanista, que me ataca cada tanto. Es un intento de sintonía. No intento explicar. Intento sintonizar. De seguro, faltaran ajustes al dial siempre. Yo soy partidario de la visión de un devenir continuo. Esto implica que no hay valores eternos. Cuando tu implicas que hay una edad dad para convertirse en adulto yo cuestiono que exista tal edad. Es más, es una pregunta irrelevante. De manera muy básica, no existe el adulto o el niño, solo existe la persona actual y presente. Y así existen las problemáticas actuales y presentes.

Y remarco el hecho que esto solo es una catarsis extremadamente personal, y debe ser tomada como tal.

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